victoria aldunate morales

¿Quiénes son los vándalos?

Kast y compañía son delirantes. Admiran a Trump, a Netanyahu, y sobre todo quisieran ser franceses. Pero no lo son, y cuando evocan el término “vándalos” en su ley clasista antipobres, se apropian de la historia de otros. En este caso, de la de un abate en tiempos de la Revolución Francesa que llamó “vándalos” a quienes destruían símbolos religiosos. Sin embargo, ese caballero contrarrevolucionario, hablaba con propiedad territorial porque, efectivamente era su historia. Los franceses, en los inicios de esta era occidental, habían sido invadidos por los pueblos vándalos que llegaron saqueándolos. Con los alemanes de las elites de Latinoamérica, la cosa es al revés. Ellos no provienen de los franceses, pero sí de los vándalos.

Cult de American Horror Story, no solo terror de pantalla

Se hizo parte de una junta comunitaria local presumiendo liderarla, pero cuando discursea desde su evidente sociopatía sobre “llevar adelante un gran combate contra los males de la inmoralidad actual”, algunos se le ríen en la cara y otros quedan indiferentes. El tipo no tolera la frustración y jura que se están perdiendo al elegido que guiará a los débiles, esos “débiles que quieren empoderarse, se creen resilientes y están a tono con los tiempos”.

Ni la patria ni la Guerra: Entre la espada y la pared

La verdad es que muchos rusos han escapado de su guerra al país vecino, Georgia, y allá no les quieren pues les rememoran los días prepotentes de la colonialidad del poder de los gobiernos soviéticos, en nombre de una revolución que duró lo que un suspiro para convertirse en una sociedad con campos de concentración y silenciamiento de las disidencias.

A propósito del Racismo de Bachelet (Enero 2008)

Y es que el Patriarcado es racista por esencia ideológica, sistémica, doctrinaria (Guillaumin 1992); es odiosa en su proyección de la maldad en el otro (Sartre 1945). Racismo y Patriarcado son un matrimonio bien avenido, una familia feliz, blanca, masculina, imperialista, invasora. Dentro de ese matrimonio, "mujer" es poder subalterno que muchos consideran “matriarcal”, y no es un mal término ya que alude a una lógica ficticia (verbal e ideológica) parecida a la de “patriarcal”. Sólo disiento en la interpretación de que “lo matriarcal” sería feminista. No lo es.

EL TIPNIS, REFUGIO Y NO FOLCLOR*

En julio de 2012 se hizo una supuesta “consulta previa”. El Convenio 169 de la OIT estipula que los Estados deben consultar de manera “previa, libre, informada y de buena fe” a los pueblos originarios, pero esta consulta, claramente no fue previa, ni libre, sino impuesta, ni informada, pues el gobierno ocultó datos, y tampoco hubo buena fe porque entre otras cosas, no se respetó las normas internas de las comunidades ni de sus organizaciones. El gobierno emitió un informe en el que sostiene que el 80 por ciento de las comunidades aceptarían la carretera, sin embargo, un informe posterior emitido en abril recién pasado (2013)

Cambiar todo para que nada cambié… A un siglo de Carmela y las demás … (2008)*

Bien me decía en los años 90 una mujer mapuche que trabajaba de empleada doméstica y nunca fue feminista declarada, que los hombres pobres cuando se ven en la posibilidad de abusar de las mujeres de su misma condición, se desclasan “porque las abandonan embarazadas, las niegan y las burlan”… Yo agrego: y muchas mujeres, de cualquier condición, hacen lo propio, se salen de su historia y su cuerpo, son arribistas-machistas, y prosiguen en aquella dolorosa tarea que les dio el maldito género: subyugar a la otra para competir y ganarle el gran botín: un macho o el falo del poder establecido –que, para el caso, son lo mismo-.

Si eliminan la Violencia Contra las Mujeres, se autodestruyen…*

La Violencia contra las Mujeres es permitida, aunque esos estados e instituciones digan que tienen políticas de género e incluso si nos entregan un relato “feminista”. Los pactos patriarcales siguen siendo metaestables, susceptibles de transformarse continuamente para adaptarse y existir sin alterar en lo estructural sus formas de dominación. Como dice Hanna Arendt, la Violencia no es la interrupción de la Historia, es la Historia, y siempre tiene nuevos dispositivos como todas aquellas oficinas, privadas o públicas, que actualmente no se hacen responsables de nada de lo que sucede a las mismas ciudadanas a las que acuden en etapas eleccionarias.