Punitivismo/Antipunitivismo

QUÉ PUNITIVISMO? QUÉ ESCRACHE (FUNA)? ELEGIR CREER-NOS… UN MUNDO “DE AMIGOS Y AMIGAS” O “COMUNISMO”…
REUNIMOS ACÁ ALGUNAS REFLEXIONES DE ALGUNAS FEMINISTAS entre DICIEMBRE 2018 y ENERO 2019.
OBSERVAMOS UN DEBATE SOBRE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, ES DECIR SOBRE VIOLENCIA PATRIARCAL, ESCRACHES Y/O FUNAS COMPARADAS CON UN PUNITIVISMO DE ÍNDOLE AHORA “FEMINISTA” E INCLUSO CON UN SUPUESTO “FEMINISMO CARCELARIO”…
HAY DESPLIEGUES TEÓRICOS SOBRE EL PATRIARCADO Y EL CAPITALISMO, PROPUESTA PARA UNA SOCIEDAD “LIBRE DE TODA OPRESIÓN” DE UNA AUTORA; RELATO DE VIVENCIAS SOBRE LAS DENUNCIAS Y LA RABIA DE LAS DENUNCIANTES.
UNA AUTORA EXPLICA QUE MUCHAS HEMOS ELEGIDO CREER COMO UN “ACTO POLÍTICO” , Y OTRA SE PREGUNTA: “¿EL ESCRACHE VALE PARA LOS GENOCIDAS Y NO PARA LOS FEMICIDAS…?”…
LAS INVITAMOS A LEER Y DEBATIR…

Me urgen 5 minutos de reflexión y calma

La carta que colgó al muro de denuncias por acoso en la UNAM, muy probablemente -supongo, no lo sé-, corresponde a un momento del proceso de sanación, un momento inicial de toma de conciencia. Ojalá ella hubiera tenido el tiempo de terminar ese proceso de autoconciencia, empezado una noche con dos amigas al hacerse una pregunta fundamental, que nos atañe a todas, antes de haber divulgado las sensaciones que le provocó el abuso de Sergio Moissen. Por haber participado en largos procesos de sanación feminista, me permito suponer que ahora se sentiría mucho mejor.

Los consensos anti-“punitivistas”

Los debates sobre ser o no “punitivistas” parecen haberse inaugurado con la funa por redes sociales a un militante de Pan y Rosas México y luego la denuncia de las feministas comunitarias antipatriarcales de Bolivia por femicidio frustrado, a la feminista -otrora anarquista y autónoma, hoy institucional- Julieta Paredes Carvajal. Vinieron más denuncias a militantes y ahí aprovecharon gobiernos y partidos políticos, -los mismos que por siglos han sido trincheras reformistas y civilizadas de la masculinidad-, para declararse «feministas”.

De concepciones teóricas y estrategias para luchar por una sociedad no patriarcal

No estamos condenadas y condenados a resistir eternamente. Ninguna institución, ni contrato social ni sexual surge de una supuesta esencia o «naturaleza» humana. El patriarcado y el capitalismo verdaderamente pueden caer. La primera condición es articular la fuerza social y política para lograrlo detrás de una estrategia y objetivos revolucionarios y no de reforma de este sistema y este Estado capitalista-patriarcal.

¿Por qué elegimos creerles a las mujeres?

«Los preconceptos que tiene nuestro sistema Judicial respecto a la violencia de género son increíbles. Da impresión leer los fallos por la cantidad de etiquetas y estigmas con los que carga la mujer por ser mujer en la Justicia argentina. Desde la provocación que termina en femicidio hasta la justificación de abusos sexuales», destaca Diana y agrega: «La cuestión judicial es tortuosa porque además le piden testigos a un delito que se comete puertas adentro. Salvo que encuentres sistematicidad en la conducta del agresor como fue el caso de Darthés, es muy complicado».

Ni feminismo “carcelario” ni escraches como estrategia

Proponemos la implementación de protocolos que permitan intervenir en casos de violencia en las instituciones educativas, en los ámbitos laborales y sindicales, teniendo en cuenta las diferencias que existen cuando se trata de pares menores, de pares adultos o de relaciones de poder. Estos protocolos, que permiten la resolución de conflictos con el consentimiento de la víctima, también establecen claramente el derecho elemental y democrático a la defensa del acusado. Pero también impulsamos la organización de comisiones de mujeres en todos los lugares de trabajo, en los centros de estudiantes y los sindicatos.

No hables de punitivismo para garantizar la impunidad

La llamada “justicia” una y mil veces nos dio la espalda. Aprendimos a los golpes que no es justicia para nosotras. Es justicia creada por ellos, para cuidarse entre ellos. No es justicia. Es un pacto patriarcal, misógino, racista, capitalista, que a las mujeres empobrecidas, a las originarias, a las racializadas, a las lesbianas, a las trans y travestis, sólo ha traído revictimización e incluso miedos y culpas. Por eso nos ponemos como nos ponemos.