Feminismos

No hables de punitivismo para garantizar la impunidad

La llamada “justicia” una y mil veces nos dio la espalda. Aprendimos a los golpes que no es justicia para nosotras. Es justicia creada por ellos, para cuidarse entre ellos. No es justicia. Es un pacto patriarcal, misógino, racista, capitalista, que a las mujeres empobrecidas, a las originarias, a las racializadas, a las lesbianas, a las trans y travestis, sólo ha traído revictimización e incluso miedos y culpas. Por eso nos ponemos como nos ponemos.

(Re)vueltas memoriosas de una feminista (im)posible

Atisbo a una niña que nació en el año cincuenta y seis del siglo XX, en el hospital Barros Luco de la comuna de San Miguel, en medio de la precariedad. Creció en una casa de arquitectura extraña, anómala, en un hogar más raro aún. Una de ocho. La menor. Un contexto de pobreza en el sur de Santiago, San Miguel. Muchas mujeres, seis, y dos hombres. En medio de todxs, una tremenda figura femenina: Andrea, la madre analfabeta, trabajadora de lo doméstico en casas ajenas, se alza poderosa. Este sería un lugar que incubó mi llegada, mucho tiempo después, en cuerpo y alma al feminismo. Primero tenía que pasar por la lectura, esa “fiesta pequeña y clandestina” como la nombra tan bellamente Gabriela Mistral. Vivir en los libros. Aprendí a leer para huir de la realidad dura, un entorno familiar asfixiante que asediaba mi sensibilidad a flor de piel.

La disputa por “El Feminismo”

Memoria reciente (febrero 2019, antes de la Revuelta Popular): El feminismo” mixto y heterosexual, no quiere aceptar la memoria de un feminismo que confronta al Patriarcado como sistema político y que NO nombra al machismo, la lesbofobia, la homofobia, la transfobia como “cultura”, “inequidad”, “falta de oportunidades”, “discriminación”.

SOBRE OLAS FEMINISTAS Y RACISMOS

Se ofenden sobremanera si se critica la formación de partidos feministas, si se habla de desclasamiento o se ironiza con la movilidad social. Y es inquietante que ofenda tanto algo que ellas no estarían, realmente, haciendo (que son pura idea de una)... Nos acusan de “tanta rabia y odio”, como si enojarse, ser conflictivas, confrontar en vez de aceptar, fuesen culpabilidades.