Feminismos

Una mirada crítica al feminismo a 7 años de la revuelta popular en Chile

Se instrumentalizó al feminismo - con el aval de muchas compañeras- abonando con ello, a la actual crisis del proyecto emancipador de las mujeres; el que atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por la atomización, institucionalización y cooptación, con consecuencias devastadoras para el movimiento.
El feminismo perdió su potencia emancipadora. Lo que algunas llaman la cuarta ola, que tomó forma en movilizaciones masivas no solo en Chile, sino en distintas partes del mundo, denunciando la transversalidad histórica, cultural y social de la violencia sexual, quedó atrapada en experiencias individuales, situando el problema en lo íntimo y entregando su abordaje a la institucionalidad gubernamental y particularmente a las universidades.
También se ha perdido potencia emancipadora al establecer alianzas con el poder político globalizador para acceder a cuotas de poder, creyendo en la posibilidad de un gobierno feminista, de un partido feminista, de una ONU feminista.

“No somos un bazar, somos mercadas feministas”

Es economía comunizada y colectivizada, protesta, denuncia, mujeres reunidas y economía solidaria feminista. Una táctica política que revela el trabajo doméstico como un ámbito relevante de la violencia patriarcal y su división sexual del trabajo. Pero también muestra en toda su dimensión la división colonial, criolla y de clase, del trabajo, entre mujeres y burguesía. No son “los cuidados” que refuercen la feminidad explotada, si no la autodefensa económica de mujeres empobrecidas por un sistema que no es solamente capitalista, también patriarcal, y que no cambiará mientras no se trastoque esto en cualquier sistema político y económico, porque todos los hasta ahora conocidos, han desplegado y despliegan su violencia estructural contra las mujeres en particular.

Desafíos para el Nuevo Milenio: «Suave Dominación» (2011)*

El equipo debe ser multidisciplinario, bien académico (de esa gente a la que le llaman “licenciado” o “licenciada” –y no corrige porque le gusta el título-. Esto pinta muy bien, está muy de moda desde que desaparecieron las activistas políticas, sus denuncias, sus resistencias y los movimientos sociales).

Marzo es feminista, de Clase, radical y autónomo

Marzo es de las mujeres trabajadoras y todas trabajamos, no sólo las asalariadas o las que reciben monedas por lo que sea que hagan para parar la olla.
Si hay un trabajo generalizado en esta División Sexual del Trabajo diseñado por el Modo de Producción Doméstico, es el Trabajo de las Mujeres en la casa, en el barrio, en la Junta de Vecinos, en la Asociación de “Padres y Apoderados” (a la que van más que nada madres, hermanas, abuelas, tías…), en el Partido Político, en la Organización social, en el Centro Cultural, en la Comunidad, en la Okupa, y entre otros espacios, en todas las causas “solidarias” habidas y por haber (damas de rojo, verde, azul y todo el arcoíris).

Entrevista a Leonor Silvestri, poeta y activista objetora del género: «Puesta a elegir, prefiero ser mujer que ser varón» (2010)*

¡Lo único peor que ser mujer, es ser varón! Yo me siento una persona que intenta fugar de los géneros, no una Queer»…

Los consensos anti-“punitivistas”

Los debates sobre ser o no “punitivistas” parecen haberse inaugurado con la funa por redes sociales a un militante de Pan y Rosas México y luego la denuncia de las feministas comunitarias antipatriarcales de Bolivia por femicidio frustrado, a la feminista -otrora anarquista y autónoma, hoy institucional- Julieta Paredes Carvajal. Vinieron más denuncias a militantes y ahí aprovecharon gobiernos y partidos políticos, -los mismos que por siglos han sido trincheras reformistas y civilizadas de la masculinidad-, para declararse «feministas”.

De concepciones teóricas y estrategias para luchar por una sociedad no patriarcal

No estamos condenadas y condenados a resistir eternamente. Ninguna institución, ni contrato social ni sexual surge de una supuesta esencia o "naturaleza" humana. El patriarcado y el capitalismo verdaderamente pueden caer. La primera condición es articular la fuerza social y política para lograrlo detrás de una estrategia y objetivos revolucionarios y no de reforma de este sistema y este Estado capitalista-patriarcal.

¿Por qué elegimos creerles a las mujeres?

"Los preconceptos que tiene nuestro sistema Judicial respecto a la violencia de género son increíbles. Da impresión leer los fallos por la cantidad de etiquetas y estigmas con los que carga la mujer por ser mujer en la Justicia argentina. Desde la provocación que termina en femicidio hasta la justificación de abusos sexuales", destaca Diana y agrega: "La cuestión judicial es tortuosa porque además le piden testigos a un delito que se comete puertas adentro. Salvo que encuentres sistematicidad en la conducta del agresor como fue el caso de Darthés, es muy complicado".