“No somos un bazar, somos mercadas feministas”
economía comunizada y colectivizada. Es protesta, denuncia, mujeres reunidas y economía solidaria feminista. Esta táctica política feminista revela el trabajo doméstico como un elemento más de la violencia patriarcal y su división sexual del trabajo. Pero también muestra en toda su dimensión la división colonial, criolla y de clase, del trabajo entre mujeres y burguesía. No son “los cuidados” que refuercen la feminidad explotada, si no la autodefensa económica de mujeres empobrecidas por un sistema que no es solamente patriarcal, si no capitalista, y que no cambiará mientras no se trastoque también el patriarcado y su violencia estructural dirigida contra las mujeres en particular.

X victoria aldunate morales
En noviembre 2025, en la ciudad de México, conocimos la Mercada Feminista de colectivas apostadas en la Alameda Central (entre avenidas Hidalgo y Juárez y calles Ángela Peralta y Doctor Mora). Ocupan una larga extensión de la Alameda. Son unas veinte cuadras que mantienen lienzos, consignas, denuncian a México como “un estado feminicida”; llevan a cabo prácticas de apoyo a mujeres y se autogestionan colectivamente.
En un movimiento, el feminista, que aparece -demasiadas veces- como si fuese un sector profesionalizado, académico e institucionalizado, es decir, eso que llaman “clase media”, estas mujeres feministas denuncian la pobreza de las mujeres, el femicidio y la negligencia patriarcal. Son resistencia concreta y cotidiana en la calle, autoorganizada y colectiva, con discurso, ideas y postura política.
Entre ellas hay madres buscadoras cuyas hijas e hijos han desaparecido por secuestros y trata, madres solas, mujeres jóvenes, mujeres grandes, adolescentes, lesbianas autoorganizadas, mujeres trans en colectivas feministas y otras. “La mayor parte de las que tenemos lienzos y espacios acá, somos víctimas de violencia”, subrayan dos de ellas con las que conversamos.
Están desafiando las legislaciones antipobreza que aumentan en Latinoamérica. Venden en la calle, en la alameda, ropa usada, ropa nueva, libros, fanzines, creaciones artísticas, los siempre hermosos cintillos de Katrina y mucho más. Sus consignas son claras. Es una denuncia directa al empobrecimiento de las mujeres además de autodefensa jurídica y económica para lograr sostener sus existencias individuales y colectivas.

Comunizando el dinero, el activismo y el trabajo
Una de las integrantes de la Mercada Feminista que se identifica como Daniela del colectivo Feministas Siempre Firmes, es una mujer adulta joven; la segunda, que por seguridad, prefiere no identificarse, es una mujer mayor que habla desde el colectivo Sororidad y Resistencia. Desde este último, la compañera nos plantea: “Nuestra protesta se basa en una denuncia contra la violencia económica principalmente, porque cuando tú ya tienes cierta edad, no eres funcional para el sistema capitalista, pero también tenemos el derecho a una vida digna, entonces justamente esa es una parte de esta protesta”.
Daniela agrega: “desde el COVID, nos encontramos acá porque muchas de nosotras somos madres, madres solteras, estudiantas, víctimas de diversas situaciones de violencia y a muchas, estas situaciones y traumas que cargamos, nos dificultan socializar y/o encontrar trabajos que se adecúen a nuestras realidades. Por eso estamos acá todos los días de la semana, trabajando y apoyando a mujeres aquejadas por violencia”.
AMLO, como le llaman a Andrés Manuel López Obrador, no obstante su pertenencia a un partido “progresista”, MORENA (el mismo que gobierna hoy), al llegar a la presidencia, no abandonó la militarización como había prometido en campaña, ni supo manejar la crisis del COVID. Dos hechos que afectan a las mujeres en muchos territorios pues la violencia sexual, secuestros, trata, se profundizan con las militarizaciones, y en encierros forzados, como sabemos, la violencia familiar aumenta. Pero además ese gobierno (2018-2024) hizo gala de su “0 tolerancia y mano dura”, e implementó una política de seguridad importada de Nueva York[1] que en USA nombran “ventanas rotas”. En esos manejos judicial-policiales se niega la pobreza y se “muestra autoridad” buscando que las calles que transitamos se parezcan a las imágenes norteamericanas y europeas de las publicidades y también a los barrios burgueses que habitan unos pocos en nuestros países. Un panorama deslavado -blanqueado- aspiracional, que criminaliza creaciones y autogestión de la vida, borra murales del arte popular, persigue comercio callejero, indígena o no, y establece policías especiales para reprimir. En este contexto en ciudad de México parece una verdadera hazaña que la Mercada Feminista se haya sostenido hasta hoy.
Desde Feministas Siempre, Daniela relata: “Mira, fue y sigue siendo difícil. A veces sí nos echan de acá, pero oponemos resistencia, y volvemos y volvemos. Las primeras mercaditas se hicieron dentro del metro. El Gobierno de la Ciudad de México, la Secretaría de Seguridad Social de AMLO, nos golpearon para sacarnos de ahí y hemos tenido que pelear para sostener esto ahora en la calle. Su partido MORENA, luego nos dijo que nos iban a dar módulos en el metro, que iba a ser ‘más seguro’. Pero como todo pues, solamente prometen, prometen y prometen. Pero acá nos ves, nos turnamos los espacios. Y antes de lo del metro, no podíamos laburar en la calle, o solo podíamos a ciertas horas, o solamente en ciertos días. Ahora estamos todo el día y todos los días”.
La compañera de Sororidad, relata:“Algo que también hemos aprendido aquí en la protesta, es a defender los derechos de las demás, a alzar la voz por las que tienen miedo, que aunque no lo parezca es una realidad. Nosotras como colectiva y defensoras de derechos humanos damos acompañamiento para los casos de cualquier tipo de violencia. Acompañamiento legal o psicológico, dependiendo de cómo ellas lo requieran o lo soliciten”.
Daniela de Feministas Siempre explica: “Optamos por salirnos a calles visibles. Estamos en el palacio de bellas artes, en un monumento a la revolución, en monumentos emblemáticos de la Ciudad de México. Pero igualmente siguen diciendo que nuestra protesta es ilegítima”. ¿Quién dice que es ilegítima? “El gobierno de la Ciudad de México”, responde. ¿El gobierno actual de la presidenta Claudia Sheinbaum también? “Sí, también. Pero no somos ilegitimas porque la constitución dice que la protesta es completamente legítima. Una protesta pacífica, lo cual es lo que estamos haciendo nosotras aquí. Incluso, pues si tú ves, estamos con las infancias acá y eso, porque no tenemos la economía suficiente como para que alguien nos cuide a los hijos e hijas, no podemos pagar una niñera”.
Desde Sororidad, la otra compañera opina distinto sobre la presidenta Sheinbaum Pardo:“Yo no magnificaría a tal grado el rol de la presidenta porque creo que está haciendo lo que puede de acuerdo a sus recursos. Esto de la violencia institucional es de años, no es de ahorita, ni menos si tú vives en un país machista. Entonces no, creo que sí ha intentado y creo que se ha visto un poco la mejoría, porque incluso en el metro, que es un lugar donde las chicas, jovencitas, adolescentes viven más el acoso sexual o callejero, ha disminuido. Hay políticas públicas que lo prueban”.
También quisimos saber si son auto-organizadas, autónomas. Daniela de Feministas Siempre responde que sí. O sea, ¿no son de partidos políticos?, insisto. Ella dice “En general no, aunque es importante decirte que cada tendedero y feria, es de un colectivo diferente, y cada colectivo tiene su forma de ir, de moverse, de hacer su labor social”.

Para qué la Mercada Feminista
Desde Sororidad, la compañera responde que esto surge para dar respuesta a la violencia “porque la mayor violencia que viven nuestras compañeras es la institucional. Muchas carpetas de investigación de hechos de violencia están atoradas porque no les dan un seguimiento, porque la institución no tiene el personal o por directa negligencia y esto sigue siendo violento porque es en contra mujeres que se divorcian, contra madres que piden pensión alimenticia cuando los padres se olvidan de que es un derecho para sus hijos y su responsabilidad. Entonces acá damos acompañamiento a todo eso”.
Daniela complementa: “Todo lo que sale de nuestras mercadas se reparte entre diversos propósitos. Hacemos una labor social. Llevamos acopio a donde suceden desastres. Ahorita llevamos a Veracruz por las inundaciones, también hemos ido a Chalco, a Acapulco… Se recauda así mismo para cada colectiva y sus integrantes, pero el principal objetivo es el movimiento. Costeamos asesorías psicológicas, legales con abogadas de familia que vienen acá los fines de semana a dar sus asesorías. También acompañamos a mujeres a las fiscalías y apoyamos a denunciantes que tienen alguna carpeta abierta por denuncias de diversos tipos de violencia. Hacemos todo lo posible para que sean visibles esos hechos. En las fiscalías ya tenemos focos de acción en distintas instancias y secretarías. A veces se nos hace más difícil o más fácil, porque como ya nos conocen, saben que si no dan solución, nos tomamos las secretarías. Entonces, o se apuran o nos están esperando con zorros y ateneas”.
¿Zorros y ateneas?… “Sí las policías especializadas de la ciudad de México que dependen de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX). Hemos sufrido violencia de parte de ellas. Nos encapsulan, no nos dejan avanzar. También nos golpean. Hemos puesto denuncias por violencia policial, pero nos dicen que no proceden porque los daños, para ellos, no son graves. No son golpes que te duren más de 15 días las lesiones y pues entonces no tienen consecuencias según la ley. También nos dicen que castigan a las ateneas y a los zorros que ejercen violencia policial, que los sancionan sin goce de sueldo, pero yo creo que realmente les mandan de vacaciones”, nos instruye Daniela.

Las contradictorias “Ateneas”
Son mujeres policías de México que se nombran concebidas en nombre de la diosa griega de la guerra, Atenea, la misma que surge desde la cabeza su padre, agresor de Metis, su madre[2]. Llevan encima un equipo que pesa más de catorce kilos, y se dice que por esta razón suelen sufrir muchas lesiones en las rodillas y hasta discapacidades.
En la ciudad de México, en 2020, en la acción global por el aborto, hubo represión y denuncias de manifestantes heridas por las ateneas. En 2022, el 8 de marzo la represión fue feroz, las ateneas iban con polvo seco de extintor, bombas de humo y palos para impedir que la marcha se acercara al Palacio Nacional donde estaba AMLO. Más recientemente, el 31 de agosto de 2024 el Frente Anarquista de Resistencia Social (FARS) con varias otras colectivas, señaló a Itzania Otero Manzo, directora Atenea, como una más de los responsables de la brutal represión contra manifestantes de una marcha pacífica contra el genocidio palestino de Israel[3]. Entonces aún gobernaba AMLO, pero la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, era la alcaldesa de la ciudad de México desde 2018[4]. En octubre 2024 cuando ella ya es elegida presidenta, ratifica a Otero Manzo (la denunciada) como pieza fundamental de su estrategia de seguridad.
La directora policial Atenea por su lado, utiliza una cargada narrativa de género y es muy entrevistada por los medios. Pero para muchas feministas mexicanas, las ateneas son en realidad una de las estrategias estatales de cooptación de las mujeres para «maquillar» la imagen de las fuerzas de seguridad, sin cambiar las políticas estructurales contra la violencia patriarcal.
Preguntamos a nuestras entrevistadas cómo ven el rol de las ateneas.
Daniela dice “Mira, para mí, ellas como los varones, reprimen y golpean. Nos encapsulan, nos han rodeado para que no podamos avanzar. Digo que ellas son lo que son gracias a los movimientos feministas, eso sí, y que separadas del grupo denominado ‘zorros’ que son los policías varones, tal vez puedan modificar su rol, pero cuando están todos juntos, ateneas y zorros es mala política porque juntos violentan, golpean, ponen gas lacrimógeno, en fin, todo eso que hacen las policías siempre”.
Desde Sororidad, la compañera cree que “pueden llegar a jugar un rol de apoyo a las mujeres con Claudia Sheinbaum a la cabeza del gobierno central”, y agrega:“sucede que la misoginia de AMLO era enorme, un hombre claramente machista… llamaba a las periodistas que lo iban a entrevistar ‘corazón’… Y por otra parte, yo no voy a esperar que ellas me cambien de un día para otro todo el sistema patriarcal. Veremos sobre la marcha qué tanto se beneficia a las mujeres. La presidenta lleva solo un año, y sí pero sí, nosotras seguiremos alzando la voz. No nos vamos a quedar calladas y denunciaremos todo lo que veamos aquí”.
Ambas compañeras nos cuentan que son madres y tienen familias que mantener. Una quedó embarazada muy joven y “con esfuerzo” trabaja y termina su “carrera técnica”, la otra tiene este trabajo y toma otros. Ambas se autodefinen feministas, y coinciden en subrayar “No somos un bazar, somos Mercadas Feministas”.
Desde 2015 se han registrado en México mercadas feministas para la economía comunizada y colectivizada. Es protesta, denuncia, mujeres reunidas y economía solidaria feminista. Esta táctica política feminista revela el trabajo doméstico como un elemento más de la violencia patriarcal y su división sexual del trabajo. Pero también muestra en toda su dimensión la división colonial, criolla y de clase, del trabajo entre mujeres y burguesía. No son “los cuidados” que refuercen la feminidad explotada, si no la autodefensa económica de mujeres empobrecidas por un sistema que no es solamente patriarcal, si no capitalista, y que no cambiará mientras no se trastoque también el patriarcado y su violencia estructural dirigida contra las mujeres en particular.

[1] Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, implementó en los 90 la política de «ventanas rotas» y «tolerancia cero» concentrada en atacar los delitos que cometen los más pobres. Fue una excusa para prácticas policiales discriminatorias y represivas contra las minorías y barrios pobres. Políticamente ha “mutado”, primero (en los 60) fue demócrata, en los 70 “independiente” y hoy está en el republicanismo. Es “trampista”. Giuliani ha estado procesado por corrupción y fue inhabilitado permanentemente como abogado en 2020, en Washington DC, en un fallo derivado de su papel en el intento de revocar las elecciones presidenciales (2020) a favor de Donald Trump.
[2] Atenea surge de la cabeza de su padre Zeus porque éste, envidioso del poder del nuevo dios que Metis puede parir, se la traga embarazada. Atenea sigue gestándose ahora dentro de Metis que está dentro de Zeus, y surge ya adulta de la cabeza del agresor y vestida para la guerra. Por otra parte, en 1929 se creó el Cuerpo de la Policía de mujeres en México, pero al parecer en pandemia recibieron una fuerza “generista” (por así llamarla) cuando se comenzó a hablar de una “Unidad Especializada de Género”, las ateneas.
[3] En su IG declaran: “Durante la protesta, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desató una represión violenta, despojando a lxs participantes de sus pertenencias y usando una fuerza desproporcionada. Entre los agentes responsables están Antonio Arnavik Arias Fernández, Itzania Sandibel Otero Manzo y Aaron Ramírez Martínez. Los abusos incluyeron robos, agresiones físicas y violaciones de derechos fundamentales, tanto contra los manifestantes como contra transeúntes ajenos a la movilización. Expresamos nuestra firme solidaridad con el pueblo palestino y reiteramos que la resistencia contra la opresión es una lucha global. No nos detendremos hasta ver justicia y libertad para todxs. ¡Viva Palestina libre!
[4] Actualmente hay otra alcaldesa en la CDMX, Clara Brugada que viene de un sector de MORENA más al ala izquierda. Ella es economista, también fue maestra de secundaria en una escuela comunitaria de Iztapalapa y más tarde, alcaldesa de Iztapalapa, en donde impulsó el muralismo comunitario, centros culturales, trolebuses en altura, alumbrado público, etc. Brugada le ganó a Taboada del PRI-PAN-PRD, en junio 2024. En Mayo de 2025, fueron asesinados a tiros sus más cercanos colaboradores. Las teorías hablan de un ataque al gobierno de Brugada por parte del narcotráfico y su crimen organizado.


