
Desde Tierra y Territorio, Mesa Corporalidades en Resistencia
Seminario Regional Derechos Humanos y Protesta Social
El espejo de la memoria está fragmentado en cientos de pedazos. Difícil entonces reconocernos en nuestra MEMORIA HISTÓRICA. La que asume su clase y construye conciencia política.
Tal vez por ello acudimos a la psicología neoliberal, una nueva falsa conciencia. En amnesia, nos vamos al mainstream… Tendencias masivas a “superarlo todo”, donde “superarlo” se parece a negarnos y re negarnos.
Y es justamente lo que quiere el dominador: cancelar los sentimientos y por ende la conciencia. Dejar de sentir es un riesgo inmenso. Es control externo. Los sentimientos no se reducen a solamente emociones. Los sentimientos son un elemento fundamental de nuestras biografías, incluidas nuestras relaciones y nuestra sensibilidad social. O sea, lo que ahora nombran “Empatía”, pero que, a menudo, parece despojado de lo social y colectivo, reduciéndolo a un sentimiento individual. Yo empatizo contigo, tú empatizas conmigo.
El pensamiento crítico está difuso, muchas veces: derrotado. En su lugar están las palabras nuevas, controladas por las mismas instituciones que han fragmentado y atrapado saberes para transformarlos en autoridad, calificaciones, estatus, promesas de ascenso social…que, dicho sea de paso, no se han cumplido. (Si dudamos de esto, para distinguirlo, basta con observar nuestras propias vidas, las de nuestras madres y amigues.

ASÍ CRECE LA DISTANCIA de clase
Se niega la construcción de clases sociales como una vivencia organizadora de nuestras posiciones en el mundo. Quedan en el closet, no solamente la preferencia sexual, si no toda la propia historia política. Al calor de ideas clasemedieras como empoderamiento, resiliencia, equidad, transversalidad, se sostienela amnesia. Para eso se niegan y borran los sentimientos de humanidad, las ideas, luchas y cuerpos que han inspirado y movilizado a las abuelas, a las madres, a tantas otras: El anarco-comunismo proletario, el anarquismo libertario, el socialismo libertario, el utopismo, el socialismo obrero. Todos pensamientos que integran nuestra historia de clase.
Se insiste en la idea postmoderna de “superación”. Incluso, imaginando que una búsqueda “descolonizadora” sería “superar”-pisotear, el nihilismo inicial de Europa del Este, el existencialismo y el cosmopolitismo, el materialismo histórico y el hacer empírico de la historia, que dan sentido al presente. El marxismo, el feminismo marxista, el feminismo materialista, el antirracismo, el feminismo radical, negro, chicano, autónomo latinoamericano, pasados por alto en un feminismo superador que imagina que “inició todo”. Pero son muchas las luchas que han tenido energías y anhelos, revelando lo importante: La profundidad y complejidad del sufrimiento singular inseparable de lo colectivo.

Asistimos a un borroneo de la memoria histórica que adopta el tono erudito de quienes proponen que esto comenzó con ellos-ellas-elles. Habla de “Las violencias” sin aludir a la co-relación del poder y entonces se nos hacen inubicables. Ubicuas negando las referencias históricas a las varias décadas latinoamericanas de mujeres y feministas autónomas en acción y elaboración de la violencia estructural, desde lo vivenciado y lo acompañado. Así, se quiebra el continuum histórico y político de mujeres, colectivos, revolucionarias y pueblos en resistencia. Todo esto resuena borroneando lo que no calce con la relevancia actualizada.
En Tierra y Territorio, la grupo que apoya mi posibilidad de hacer colectividad, debatimos a menudo sobre esto y más. No estoy descubriendo nada que otras no vean. Lo hacemos en base a nuestra experiencia de facilitación de reparación, que es inseparable de nuestros propios procesos de resistencia.
Acompañar la individuación de los sujetos, incluidas nosotras mismas, es reparar y resistir. El cansancio de resistir no nos define, aunque nos agotemos en trayectos. Hijas de estos tiempos, de distintas generaciones, no conocemos otro estado más que el de resistir. Y es que, los procesos son amplios, contienen, alegría, placer, dolores, rabias y más.
Sí, somos “cuerpos”, pero también energía, historias singulares, memoria colectiva.
Somos envejecer. Somos descubrir qué sería “madurar”. Somos el encuentro con la “vida adulta”. Somos las mismas de los 11, los 17 años;, las niñas de cuando intervinieron nuestras vidas con golpe, secuestros, torturas, persecución. Son procesos que vivenciamos juntas y por separado, sabiendo que podemos acudir entre nosotras, por apañe.

Los procesos reales no son categorizables.
Se tejen de manera dialéctica y el lenguaje no alcanza para definirlos. Si los seres somos producto de las circunstancias y la educación, la persona humana también modifica sus circunstancias. Existe la autoeducación y la formación política colectiva que conocimos las hijas de la Unidad Popular, del MIR, de la IC, del Lautaro, del Frente, del feminismo autónomo de los 90.
Esta es una historia material, sí. Pero lo material no es sólo aquello que tiene gravedad. No es solo lo que puede medirse, pesarse, tocarse. Cualquier distinción entre lo material/espiritual, objetivo/subjetivo, primario/secundario (como dicen los leninistas), es sólo instrumental. Porque la realidad objetiva es lo que la observadora toma por objeto. Es indivisible de su sentir y su emocionar. Es indivisible de lo orgánico: La praxis es irreductible.
He aprendido que LA MEMORIA tantas veces es justo la que va por fuera. Lo silenciado. Mientras la institucionalización está más afecta a ser cooptada y acomodada. Y la mayor parte de las veces puede llegar a contribuir al régimen del OLVIDO, plagándose de lugares comunes, consignas y una buena cuota de ingenuidad pueril. El desprecio por adentrarse en las complejidades de la memoria, el odio a debatir y a leer, favorece al dominador, contribuye a su supervivencia. Si la matriz del poder no queda al descubierto en cada reflexión y acción, es que no distinguimos, y distinguir es una estrategia política imprescindible.
El dominador se está reescribiendo a sí mismo, constantemente. La tecnología que creó para sus nuevas razias, hoy nos da guerra cotidiana, mostrándose inofensiva, pero siendo -en realidad- parte de aquello que ellos nombran: “seguridad”. O sea, más razias para asegurar la tranquilidad de sus mejores negocios: Los datos, las cárceles, las armas, las guerras, la trata de seres humanos, no humanos y la naturaleza.
El dominador ha devaluado – como es su costumbre- nuestra memoria, para reacomodarse. Saber solamente lo que hemos vivido, basarnos solamente en lo que vemos ahora, además de ganancia para el dominador, es más que pereza, es negligencia: Es justamente el borroneo de la Memoria: Es el Olvido.
victoria aldunate morales, Santiago-Antofagasta, abril 2026

NUESTROS AGRADECIMIENTOS FEMINISTAS ANTIRRACISTAS Y LESBIANOS AL ACOGEDOR E INTERESANTE EQUIPO DEL SITIO DE MEMORIA LA PROVIDENCIA DE ANTOFAGASTA
TAL COMO DICEN EL EQUIPO: ¡¡¡JUSTICIA Y DIGNIDAD!!!
