¿Quiénes son los vándalos?

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Kast y compañía son delirantes. Admiran a Trump, a Netanyahu, y sobre todo quisieran ser franceses. Pero no lo son, y cuando evocan el término “vándalos” en su ley clasista antipobres, se apropian de la historia de otros. En este caso, de la de un abate en tiempos de la Revolución Francesa que llamó “vándalos” a quienes destruían símbolos religiosos. Sin embargo, ese caballero contrarrevolucionario, hablaba con propiedad territorial porque, efectivamente era su historia. Los franceses, en los inicios de esta era occidental, habían sido invadidos por los pueblos vándalos que llegaron saqueándolos. Con los alemanes de las elites de Latinoamérica, la cosa es al revés. Ellos no provienen de los franceses, pero sí de los vándalos.

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X victoria aldunate morales

Los reales pagos tributarios de las empresas millonarias en $hile son mucho menores que lo que sus dueños declaran. Desde la Dictadura han tenido regalías, franquicias, descuentos. Ahora por obra kastiana, sus impuestos serán “0”. La noticia falsa es que habría “un futuro crecimiento”, que va “a chorrearnos”, y que la plata que los ricos se van a ahorrar, la van a “invertir” en “dar trabajo”. No va a pasar, porque crear “fuentes de trabajo” no es negocio. El lanzazo es directo. Nos cooperan lo poco que tenemos.

Y si profundizamos, esto que hablan sobre “dar trabajo”, es una gran farsa. El trabajo no es una “dádiva”, es una forma de explotación en condiciones de Violencia Estructural. $hile sí es un país “muy inseguro” porque el 10 por ciento más rico, ya concentra más del 80 por ciento de la riqueza total, y el 1 por ciento, más del 50. Lo que les sobra a ellos, no nos alcanza. Ni “chorrea” ni “crecemos”. Su riqueza es nuestra pobreza. Es la total negación a la redistribución.

El megakastigo anunciado no es nuevo, es podrido de pinochetista, y lo único “innovador” es que borra del todo, aquello que los dere$histas bonachones nombran “agenda social”. Son un remedo refrescado de lo que ya se instauró con golpe, tortura y odio. Asistimos a la “refundación” del megadespojo. La especificidad kastiana actualizada, es algo que llaman “integración”. Quitarles responsabilidades tributarias a los más ricos y recortarles beneficios sociales a los más pobres. Ni los países europeos que las dere$has tanto admiran, como Alemania, Dinamarca, Holanda, Suecia, son tan descarados. Los occidentales no les permiten a los ricos de sus países pasarse de la raya, y el sistema que -al menos aún- conservan, es “desintegrado”: los ricos tributan por un lado de manera individual como cualquiera, y sus empresas por otro. Porque en el Capitalismo, son dos cosas aparte: una, la responsabilidad de la empresa y otra la del individuo. En $hile, en cambio, la desfachatez es máxima, los enriquecidos hacen una operación parecida a “descontar” sus responsabilidades tributarias individuales de los pagos empresariales, que ya son reducidos. Le llaman “combinar” porque siempre encuentran términos retorcidos para encubrir su vandalismo.

Esta es la continuación del proyecto de los Chicago Boys con su teoría fiambre del “chorreo”. El engaño de los 80, fue trasladar las demandas sociales al mercado, para entregarnos acceso a cosas relucientes y variadas, pero siempre por medio del endeudamiento y la miseria que nos acecha a la vuelta de la esquina, si dejas de pagar una cuota.

Aylwin, como sabemos, sin nada de «alegría», alegó estrechez presupuestaria y planteó nuevas políticas sociales, pero siguió “descontando” a los individuos ricos los impuestos que pagaban sus empresas. En 2014, Bachelet hizo una reforma que fungía de estructural, impuestos correctivos a bebidas alcohólicas, al tabaco, etc., pero en 2016, alegando complejidad administrativa y técnica, devolvió a las empresas lo que ya era “suyo” (Ley de Simplificación 20.899).

Tretas más o menos, se conservó un régimen que llaman “semi-integrado” a favor de los grandes capitales: los enriquecidos dueños de las empresas que figuran en la lista Forbes de los milmillonarios del mundo, pueden usar como crédito y “descontar” sus impuestos personales, de los de sus empresas. Con Kast, ya no van a pagar nada, ni por un lado ni por el otro. Hasta los dere$histas, y también los conversos economistas -que cambiaron la boina por paraísos fiscales-, alegan “riesgo alto”. No hay pruebas de que “resulte” y la desestabilización del Estado será mayor.

Boric y Marcel iban por lo mismo, pero decían que se iba a compensar con medidas para que el Estado igualmente recaudara… mmmh, tal vez sí, tal vez no, pero los kastianos ni siquiera prometen compensar.

Asalto a cuentas bancarias

No es casual que dere$has e izquierdas hayan aprobado transversalmente en el Congreso, en 2005, la ley 20.027 del C.A.E., “Crédito con Aval del Estado”. Sabían que, en el momento menos pensado, iban a echarle mano por asalto.

¿Qué mayor simbolismo en épocas de abstracción, que el trato concreto y material que este kastigador gobierno está dando a muchos de aquellos y aquellas, a quienes se les había prometido “surgir gracias a su curriculum”?

El ministro ingeniero comercial Quiroz miente. No es verdad que solo les estén requisando sus sueldos a deudores del C.A.E. que ganan más de 5 millones de pesos, les están sacando el sustento a muchos y muchas otras, que ganan notablemente menos que eso. Este junio 2026, deudores de esa usura denominada C.A.E., sin clonación de tarjetas, sufrieron el robo oficial y directo desde sus cuentas bancarias. La misma Banca que hace negocio redondo con sus deudas, por orden de Quiroz-Kast, ahora les sacó -y saqueó- su plata ,y les amenaza con embargos. Tampoco los deudores C.A.E. que han pagado las cuotas están mejor, por cortesía -nuevamente- de la banca, están debiendo casi lo mismo que adeudaban al inicio.

La fantasía perversa de Lagos, CAE en picada porque tiene el mismo espíritu del Puente Loncomilla: mercantil, ineficiente, ineficaz y de enriquecimiento para los megafarsantes que proyectan puentes que se caen. Es otro Transantiago laguista, otro bulo que prometía cruzar el puente de la calificación profesional con créditos, para elevarse a “la clase media”, y avanzar “al éxito de los ricos”. Una ficción cruel sostenida por todos los negociantes del Estado: convertir la profesionalización en ascenso socio-económico, logrando el mismo pelo (plata, autoridad, decisión y autonomía), que las patronales. Pero no, en el capitalismo financiero, extractivista y trasnacional, eso no encaja. La zanja entre ricos y pobres será cada vez mayor porque sin desposeernos, no pueden concentrar la riqueza.   

Del simple coloquio a lo retorcido

Si lo que sigue es tan superficialmente ambiguo como los coloquios kastianos, podemos esperarnos no solo material para el humor, sino más robos por sorpresa y más desprecio de estos gobernantes. Cosas como la sociopatía del señor de la querencia no es pura telenovela, es memoria histórica y se traduce en amenaza real y material para las y los despreciados.

Kast y compañía son delirantes. Admiran a Trump, a Netanyahu, y sobre todo quisieran ser franceses. Pero no lo son, y cuando evocan el término “vándalos” en su ley clasista antipobres, se apropian de la historia de otros. En este caso, de la de un abate en tiempos de la Revolución Francesa que llamó “vándalos” a quienes destruían símbolos religiosos. Sin embargo, ese caballero contrarrevolucionario, hablaba con propiedad territorial porque, efectivamente era su historia. Los franceses, en los inicios de esta era occidental, habían sido invadidos por los pueblos vándalos que llegaron saqueándolos. Con los alemanes de las elites de Latinoamérica, la cosa es al revés. Ellos no provienen de los franceses, pero sí de los vándalos. Sus orígenes, entre otros pueblos germánicos, son, justo, los vándalos. Y si vamos aún más atrás en el tiempo, los vándalos llegaron de Transilvania. La misma que documenta Bram Stocker contándonos sobre condes psicópatas empaladores y vampirescos, sedientos de sangre de jóvenes mujeres, siervos y enemigos. Los vándalos a través de la historia occidental, se han desplazado por el mundo, saqueando lo que hoy llamamos Francia, España, Italia y Africa. El saqueo de Roma es famoso. Lo hicieron por las buenas y por las malas. Sus luchas internas eran feroces, y en cada lugar que se asentaban, simulaban asimilarse, pero seguían con la psicología del invasor. No todos los vándalos llegaban al poder, y los empoderados atacaban los orígenes étnicos, supuestamente “impuros”, de los vándalos pobres. Se apoyaban en su religión arriana, que podría parecerse mucho a la de Schoenstatt, unitaria y ultraconservadora. Su sed de poder y riqueza era inmensa y por eso mismo, no le hacían asco a ninguna alianza con cualquier elite de pueblos indígenas locales. Su estrategia más conciliadora era aprovecharse de la corrupción administrativa de las elites de los pueblos que iban azotando, para colocarse ellos, en esos mismos lugares. La historia no falla, las similitudes son abismantes. La memoria histórica vale para todos.

La psicología del invasor también se trasluce en su arte de explotar nuestra ansiedad aspiracional, combinada con la envidia y hostilidad entre pobres. No somos víctimas sin responsabilidades. Aceptamos que se desate una guerra interna entre nacionales pobres y migrantes pobres; toleramos que los gobernantes y sus círculos empresariales, ocupen la mano de obra más barata de personas indocumentadas, a la vez que cavan zanjas que, supuestamente, van a bloquear nuevas migraciones. Sabemos que su Banca está metida hasta las masas en el gran narcotráfico y la trata de personas, pero la noticia de los matinales es que “clamamos por el tipo de seguridad” que siempre mata solamente a los más pobres. Toda la rabia anticolonial parece haberse sublimado en el odio a las elites izquierdistas y sus lamentables performances identitario-generistas. El ridiculum vitae no construye realidad. La identidad no basta y el género tampoco… Demasiada búsqueda de “pureza”, harto Bordieu, nada de materialidad histórica. La violencia que nos azota es más que “simbólica”, la debacle kastiana ha sido y es facilitada, también, por nosotras y nosotros, pero nadie merece este kastigo.