“QUIEN SE OLVIDA DE LOS PRESOS, SE OLVIDA DE LA LUCHA”

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Para mí fue bien chocante ir dándome cuenta de cómo iba asumiendo este rol que yo antes había mirado desde afuera muy negativamente. Es un rol en el que jamás me hubiese visto, que me molestaba que se reprodujese, sobre todo en círculos subversivos. De entrada lo conversé con mi pareja, con mis cercanos y sus redes. Yo no quería ser “la polola que le lleva la encomienda”. Les dije que iba a estar ahí apañando, pero no quería tener un rol protagónico, ni llevar la batuta. Quería ser una más de su red, y también poder ser su polola. Y eso ha sido algo muy difícil porque finalmente soy quien más lo va a visitar y eso implica llevarle el mundo de afuera, el mundo político, operativo, de sus otras relaciones y afectos, por lo tanto, tengo que estar mediando con cada relación de ese mundo y viceversa.

3  ANARQUISTA
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X Lesbofeministas antirracistas-Red de Terapeutas Tierra y Territorio

“Creo que el cultivo del sí-mismo también está bueno, pero para mí la vida dedicada solo a una misma, carece de sentido porque una no habita el mundo sola.

Cuidarse entre pares, es ir construyendo el mundo que queremos ahora, no mañana.

Sé que es una pega eterna porque siempre hay alguien que está mal y justo por eso es tan importante la organización, para que el peso de sostener no lo tengan por obligación ni por descarte, solamente las mujeres”.

Nuestra entrevistada es una mujer que acompaña a su pareja, un preso político subversivo[1], en el cruel régimen carcelario chileno.

Es evidente que la Dictadura chilena y su continuidad postdictatorial ha logrado el desprestigio de todas las luchas contra el Estado y en especial de las más rebeldes al Capital. La sociedad neoliberal goza de académicos profesionalizados que justifican la separación entre “Delito” y Estado. De hecho, los criminólogos hacen parecer que las clases dominantes no cometen “delitos”. Inventan conceptos como “enriquecimiento ilícito”[2] o “financiamiento irregular de la política”[3], y los burgueses ladrones -dependiendo del lugar de poder que ocupan, podrían – por toda sanción penal- terminar en unas “clases de ética” (y si son hombres, ir a cárceles para privilegiados).

Incluso, la psicología “empoderada” agrega argumentos a la crimonología tradicional, alegando una supuesta “disfuncionalidad” de los encarcelados y encarceladas, que –justamente– en su aplastante mayoría son empobrecidos o aspiracionales que no lograron el éxito neoliberal prometido porque ese “éxito” para los pobres, es una fantasía inubicable.

A toda esta estrategia estructural, se unen los “expertos en derecho” que dan alimento a los legisladores para fortalecer la defensa de la gran propiedad privada (la de los ricos), y periodistas estilo coushing de medios masivos, manipulan conciencias traduciendo la ideología del Estado a una indignación maqueteada con arengas racistas contra la pobreza y la migración, exigiendo más cárceles (para pobres) y calificando de terroristas a subversivos y mapuche que atacan al Estado de chile y/o a las castas de poder político y económico. Como en todos los procesos de normalización, queda invisible no solo el adoctrinamiento facista-nazi, sino las vivencias de la gente encarcelada y pobre, y así mismo, las razones y sentimientos rebeldes para atentar contra símbolos de tortura, castigo y explotación de este sistema perverso.

Reflexionando sobre esto con nuestras compañeras de Tierra y Territorio es que fuimos a conversar con esta entrevistada para profundizar desde su óptica (subversiva), el momento político que atravesamos.

Tierra y Territorio (en adelante TT): ¿Crees que el sistema es cada vez más brutal?

Entrevistada (en adelante E): Sí, totalmente. Por un lado, está el endurecimiento de las leyes, la extensión de las condenas y la importación de modelos extranjeros para el trato intrapenitenciario, como es el régimen de aislamiento 41-bis italiano[4], que es una forma de tortura psicológica severa.

El sistema siempre ha sido brutal, lo es en sí-mismo, pero en los 90, al menos se medían en sus “excesos”, cuando eran denunciados. Eso ya no ocurre, no respetan su propia normativa, ni los llamados “derechos humanos” ni los tratados internacionales que chile ha firmado. Hay que darse unas vueltas muy largas en el ámbito judicial para lograr algo por esa vía. Por otro lado, tienen la venia de sus ciudadanos. Basta con ver los discursos en la tele y los comentarios que hace la gente sobre cualquier noticia que se relacione con la prisión, celebrando la denigración y la tortura en las cárceles. 

TT: Es decir, vivimos un contexto muy hostil para prisioneros y prisioneras

E: Claramente. La prisión política se ubica en este contexto de odiosidad contra las y los presos, por ser quienes justamente atentan contra su sistema. A ello se le suma la persecución y el hostigamiento cotidiano de las y los carceleros a nuestros compañeros y compañeras por su ideología, cuyo ensañamiento no disimulan ni delante de las visitas, quienes también debemos lidiar con esto.  Y ojo que no son solo los gendarmes, también otros y otras funcionarias como asistentes sociales, psicólogas y psicólogos, administrativos, etcétera, que -activa o pasivamente (haciendo la vista gorda)- son cómplices de este trato.

Es muy grave lo que ocurre adentro, es como un tabú y parece importarles solo a la gente presa y a sus personas cercanas. Ya no está muy presente esa conciencia de que la cana está a un paso para cualquiera que sea pobre. Mi bisabuela siempre me decía: “la cárcel es la casa del jabonero, cualquiera puede resbalar”, y obviamente se refería a la gente de nuestra clase, no a los ricos.

TT: ¿Y en la casa del jabonero, cómo lidiar?

E: Bueno, no hay una fórmula y hay muchos frentes en los que trabajar. Así que la creatividad es bienvenida. Hay mucho por hacer en la calle, en la cana y en sus fronteras. He estado pensando harto en las fronteras últimamente. Esto que me ocurre a mí, de entrar y salir, de comunicarle a otros de este lado lo de la gente adentro, y también en la frontera con la sociedad, que es algo que no suelo habitar, ni me interesa mucho porque ¿qué se podría esperar de una sociedad carcelaria?… Yo la habito por coincidencia, por ejemplo, cuando hago la fila con las otras mujeres afuera de la cana.

TT: ¿Cómo es?

E: Son hartas horas ahí y da para mucho. Hablo con quienes se puede porque hay algunas que no están ni ahí. Pienso que también hay un potencial político interesante, lo mismo que pasa adentro con nuestros compañeros cuando se relacionan con otros presos. Allí es más difícil el diálogo sí, porque suelen relacionarse con la ley del más fuerte. Más que nada pasa en las canas de hombres. Entre las mujeres encarceladas igual pasa en algunos módulos, pero no es la norma. Nuestros compas están encarcelados haciendo ese trabajo de sobrellevar la prisión política sin someterse a las lógicas del bandido[5] o del traficante, porque son lógicas que reproducen este sistema sin mayor cuestionamiento. Todo esto es difícil, implica harta pelea, pero ellos dan cara y se logran cosas bonitas a veces. Yo he visto gestos de lealtad con mi compañero que me enternecen mucho, y eso le llega a él por cómo es con ellos: él no deja que le pongan la pata encima, pero también los apaña cuando están mal.

TT: ¿El sistema carcelario chileno quiere debilitar a los movimientos subversivos?

E: Sí, siempre ha estado ese ímpetu por parte del Estado contra el anarquismo en particular porque no le da ninguna cabida a su poder. Pero la última década, desde el primer “caso bombas”[6], ha ido aumentando la persecución y la arremetida. Ha habido seguimientos y allanamientos de personas que han sido vinculadas con el anarquismo, tal como pasa en territorio mapuche. Las luchas anarquistas son enemigas acérrimas del estado y el capitalismo, entonces buscan su aniquilación.

En esta última década, hay varios casos de ataque contra “el poder”, revindicados por anarquistas y a la vez, despliegues interesantes de movimientos de masas: estudiantes y pobladores que ocupan formas similares de ataque. Yo creo que al estado le da terror que esto se masifique, y por eso les están sancionando tan cruda e injustificadamente.

Tenemos a Francisco Solar[7], es una cadena perpetua encubierta. Un tiempo similar querían darle a Aldo y Lucas[8] Hernández, que hace poco terminaron su juicio y les dieron 20 y 12 años respectivamente, lo que se está apelando, pero no dejan de ser largas condenas. Marcelo Villarroel[9] hace al menos dos años que debería estar afuera. ¿Cómo es posible que existan compañeros cumpliendo condenas dadas por la “justicia militar” en “democracia”?[10]. Los compañeros Felipe Ríos[11] y Joaquín García[12], ya deberían haber accedido a la libertad condicional hace un buen rato; esto por el tiempo que llevan en prisión, pero se les niega inventando “faltas a la normativa” o “porque sí”, incluso cumpliendo con todos los requisitos que indican.

¿Por qué se ocuparían tanto de castigar a compañeros anarquistas si no es con la intención de debilitar al movimiento?

ACERCA DE “LA VIOLENCIA” Y “LA IZQUIERDA”

Nos preguntamos cuánto ha contribuido al desprestigio del anarquismo la misma “izquierda” que plantea la defensa de derechos humanos, pero acepta -más bien silenciosa- la prisión política de presos y presas subversivas y anarquistas.

Esta interrogante resuena vinculada a la pregunta anterior de la entrevistada: ¿por qué les importa tanto el anarquismo?

Para la entrevistada “el temor del Estado chileno” estaría “asociado al ataque incesante de anarquistas -desde que existe la anarquía- y a la posibilidad de que estas ideas se propaguen con más facilidad en un contexto como la revuelta” (o estallido): “No se esperaban la revuelta y no quieren que un nuevo movimiento así pueda tomar fuerza, menos uno con las ideas claras”, subraya.Para ella, “la revuelta no tenía un sustento de ideas articuladas, y sí confluían un montón de ideas y sentires”.

Expresa: “Se hablaba harto en el análisis más sociológico de una bestia sin cabeza, pero cada vez que un grupo o un aparecido intentaba ponerle cabeza, se le impedía. Por supuesto que no digo que deba tener cabeza, pero una bestia con conciencia de sí, no tendría freno. Ese poder al Estado le da terror.  Por ello, la clase política, incluida ‘la izquierda’, propagan también ese discurso contra la violencia, buscando anular nuestro poder”.

TT: ¿Y qué dices tú de “la violencia”?

E: Que es necesaria, elemental y hermosa. La lucha y la resistencia es cotidiana, las repuestas y los ataques tienen que ser por todos los medios posibles, con todo lo que se pueda.

Por otro lado, dando la vuelta teórica, yo preguntaría: ¿Qué es la violencia? ¿a quién le conviene el recurso teórico de ‘la violencia’ como concepto? Históricamente es un concepto reciente, propio de esta época que se ocupa para nombrar una serie de cosas que pueden llegar a ser totalmente contradictorias entre sí. Es un concepto -por cierto-muy útil para el Estado que es, sin embargo, el referente máximo de la violencia entendida como el poder que se ejerce sobre quienes tienen un poder inferior.

Igualmente, yo creo que uno siempre tiene poder, no estamos desposeídos de poder. Me molesta cuando se habla de “los poderosos y los sin poder”. El dinero y los bienes materiales no son el único poder, de hecho, no tenerlos te da mucho poder: el poder de no tener nada que perder. Hay compañeros y compañeras, que han estado en las peores condiciones imaginables y aún así, no pierden su poder.

Pero volviendo al punto, son los estados-nación los que ejercen las mayores formas de violencia contra los pueblos, pues se han apropiado de la tierra imponiendo una legislación sobre ella y lo hacen con todas sus armas y ejércitos. Pueden encerrarnos y matarnos y ni siquiera nombrar “violencia” aquello que hacen contra nosotros y nosotras. Lo legitiman a sabiendas que están ejerciendo violencia, a la vez que se llenan la boca nombrando “violencia” a cualquier acto que atente contra su legalidad y su “legitimidad”

TT: ¿Violencia necesaria entonces sería recuperar nuestro poder?

E: Sí, es una manera de asumirla y reivindicarla, también la que podemos usar para criticar al mismo Estado. Y desde el Estado, da para mucho su uso conceptual. Lo que antes era llamado robo, asesinato, magia, venganza, y todo el despliegue del poder propio ahora es “violencia” para el Estado.

Me doy esa vuelta porque no es llegar y asumir así tan fácilmente lo que impone el enemigo a su conveniencia.

Es un poder que tenemos y podemos ser hermosamente violentas, como diría la Luisa Toledo. El Estado le teme a esa belleza, a esa fuerza, a esa determinación. Y ven que aumenta, entonces no saben qué hacer ante el avance de la violencia política que no es solo defensiva, sino también ofensiva. Por algo están llenando sus cárceles de prisioneros y prisioneras políticas, sobre todo mapuche y anarquistas.

TT: ¿Los antiespecistas también entran?

E: Sí entran. Hay acciones importantes que se han realizado. Están los del “caso Susaron”, cuatro compañerxs que quemaron camiones y frigoríficos de esa empresa cárnica.  Uno de ellos sigue en prisión y los otros están con libertad vigilada.  Pero hay más acciones. En otros territorios del globo también han aumentado muchísimo las reivindicaciones contra la esclavitud de otros animales. Acá en Chile, cada año hay llamados fuertes a boicotear y sabotear estos centros de tortura y exterminio animal. Especialmente en toda esa fiesta de los meses de septiembre, en que celebran “su patria” con siniestras tradiciones de tortura animal.

¿CÓMO ES SOSTENER “LA CANA” PARA UNA MUJER?

La entrevistada responde: “Es muy acelerado el ritmo de la cana, no hay tiempo para detenerse. Es una ocupación constante que te mantiene en estado de alerta. No queda tiempo para descansar ni otros asuntos. La cana no para, es una máquina que funciona todo el tiempo y uno tiene que saber llevarle el ritmo o te aplasta, eso se ve todo el tiempo.

El paco no va a dejar de pegarle a mi compañero para que yo me tome una pausa. Y sale del turno y llega otro. Para una no hay pausa porque todos los días pasa algo. Si no es con él, es con otro compañero o compañera. Y hay que estar apoyando porque uno sabe lo pesado que es llevar esto. Hay que dar fuerza y alivio a las otras compañeras, porque generalmente son las mujeres las que hacen la segunda[13] en la cana. Rara vez te encuentras un compañero con esas responsabilidades más importantes… Todos los días hay pega, resolver las urgencias de adentro, ver lo judicial, las comunicaciones con distintas redes, levantar actividades, cranear cómo hacer con el dinero y con los tiempos. Cada cosa por más mínima que sea, requiere ser planificada. Hasta la llamada de dos minutos que tal vez te pueda realizar él, porque es tan ínfimo el tiempo para hablar que tienes que elegir muy bien qué hablar. En las visitas es lo mismo, es muy poco tiempo y se pasa volando. Todo requiere mucha planificación.

TT: ¿Y para una mujer subversiva como tú?

E: Me doy cuenta que una como individuo se va borrando y que como mujer -me pasa en instancias políticas- que no me pienso tanto como individua hasta que aparecen conflictos con cómo te perciben los demás. La postergación de una no me conflictúa en sí, hay instancias en que no veo otra manera de hacerlo, y creo que uno de los grandes problemas de esta época es ese exaltamiento del sí mismo y ponerse como prioridad siempre. Eso solo lleva al individualismo y la imposibilidad de lo colectivo, pero otra cosa es el borramiento de una, porque hay cosas que necesitas: estar contigo, pensarte, pero en estas circunstancias es difícil mantener ese equilibrio.

TT: ¿Lo logras?

E: No lo suficiente, porque las tareas en torno a la situación de los compañeros y el compromiso del tiempo y del cuerpo en la tarea, es permanente. Pero no dejo de intentarlo, de buscar establecer límites para cuidar de mí, para estar solo conmigo y avocarme a otros asuntos a los que también me dedico y que no tienen solo que ver con la cárcel o con la situación de mi pareja. Pero como decía antes, es difícil estando en una guerra que no te da tregua y que tiene su plus de hiper atención cuando uno de los prisioneros es tu pareja, y él es un hombre y yo una mujer en una relación

heterosexual.

TT: Explícame eso

E: En pareja, las personas tenemos necesidades y deseos con “el otro”, y eso se complejiza cuando se trata de una relación donde una persona está en la cárcel y la otra en la calle, porque “el otro” no puede estar cuando uno quiere, ni más rato, ni mañana, sino cuando la cana te lo permite. Luego, es una relación heterosexual, que reproduce lo más típico, que el hombre está en la cárcel y la mujer en la calle. Que sea una relación heterosexual y en este contexto, no deja de conflictuarme, porque es dar una lucha desde una posición “de mujer” que, justamente, no he querido que se reproduzca. Y ahí me resuena mucho la palabra que ocupaste: “sostener”. O sea, “sostén”, como algo que da estructura, que mantiene firme y también que sustenta. Un lugar de connotación “femenina”, “maternal”, y que da cuenta de una realidad tremendamente habitada por las mujeres, que no quisiera que fuese así, pero lo es.

TT: ¿Qué no quisieras?

E: Para mí fue bien chocante ir dándome cuenta de cómo iba asumiendo este rol que yo antes había mirado desde afuera muy negativamente. Es un rol en el que jamás me hubiese visto, que me molestaba que se reprodujese, sobre todo en círculos subversivos. De entrada, lo conversé con mi pareja, con mis cercanos y sus redes. Yo no quería ser “la polola que le lleva la encomienda”. Les dije que iba a estar ahí apañando, pero no quería tener un rol protagónico, ni llevar la batuta. Quería ser una más de su red, y también poder ser su polola. Y eso ha sido algo muy difícil porque finalmente soy quien más lo va a visitar y eso implica llevarle el mundo de afuera, el mundo político, operativo, de sus otras relaciones y afectos, por lo tanto, tengo que estar mediando con cada relación de ese mundo y viceversa. Entonces no queda mucho espacio, esa manera de vincularnos, la más clásica de “ser pololos”, de un tiempo más exclusivo para la relación, no hemos podido habitarla mucho. Elegimos ser pololos y estamos aprendiendo todavía eso en estas condiciones, buscando las maneras de darnos ese espacio, pero es difícil, los primeros meses fueron bien caóticos.

TT: ¿Por qué?

E: Porque asumí este rol que no deseaba, ya que no veo que quede de otra. No hay mucha gente que pueda estar presente y menos estar pendiente de todo lo que implica la cana (solo en cuestiones precisas). Entonces fui asumiendo ese rol de articulación y de llevar una visión panorámica de todo. Por otra parte, soy bien leona con las personas que quiero y muy peleadora ante lo que es injusto. Son aspectos muy míos, que en la situación de mi pareja convergen y me hacen estar muy ahí, muy preocupada y muy activa.

Así, abrirse camino donde una no quiere estar para llegar a donde una sí quiere estar o lo que quiere alcanzar (que es más importante), te abre un mundo de aprendizajes inesperados que al final te sirven para enfrentar la vida en su magnitud, la que nunca será una taza de leche, excepto para la gente que vive en su zona de confort y no le importan los demás… O dice que le importan los demás, pero es de los dientes para afuera (en la práctica: solo se hacen las uñas[14]). Si bien es bastante agotador y hay harto riesgo, cada aprendizaje de ese tipo lo vale, y también cada encuentro con mi pareja. A pesar de todos los límites que nos imponen, nos la arreglamos para evadir ese entorno tan hostil y estar en nuestro mundo por un rato. Son encuentros muy maravillosos para mí. Es como encontrar una planta en el cemento, algo extraño, pero que para mí tiene una belleza y una fuerza extraordinaria. Que te recuerda que la vida emana hasta en los lugares más adversos, pues todas las cárceles que construyan seguirán estando sobre la tierra que es más poderosa. Para mí encontrarme con él en este contexto es eso, y son los recuerdos que quedan, las cosas que nos entregamos con el cariño y la astucia de una planta que rompe el cemento. Me da mucha fuerza para seguir y sacarlo de allí, a como dé lugar.

¿Y “EL FEMINISMO”?

Por un lado, no olvidamos la desgraciada consigna -por ahí por 2018- de un “feminismo” -al menos, desorientado- y en realidad cooptado: Esa de “Todas las mujeres contra todas las Violencias”, que fue de un feminismo que pareció unirse a la policía, al Estado, lo que poco tiempo después -Boric mediante- realmente concretó.

Nos preguntamos entonces como lesbianas feministas antirracistas qué piensa del feminismo esta entrevistada.

Ella responde: “Hubo un tiempo, en la revuelta y antes, en que el feminismo me hizo mucho sentido. Me gustaba el cuidado que se le daba a la parte grupal y a cada una, que es un aspecto crucial del que carecen las formas hegemónicas de hacer política. Pero me fui alejando cuando el feminismo se fue institucionalizando y reproduciendo lo mismo que criticaba: Las cuicas imponiendo sus maneras de abordar las cosas. Me banco a las mujeres que se fugan del régimen político heterosexual como plantea la Monique Wittig, y las comprendo. Sé que es el caso de muchísimas mujeres en sus contextos. La individuación y la invidividualidad puede ser la única libertad que se puede construir en determinados momentos y lugares. Yo también tomaría esa decisión estando en otro caso, fugarme y llevar conmigo el mundo que me parece habitable, pero ese feminismo del que hablo no lo hace, ni siquiera cuestiona el control heterosexual sobre las mujeres como cuidadoras oficiales”.

TT: ¿Qué es exactamente lo que no te gusta del lugar femenino de “cuidadoras oficiales”, y justo ahora que tanto hablan de “Los Cuidados”?

E: Que las mujeres quedan en un lugar predeterminado por la sociedad por el sistema heteropatriarcal. Un lugar de sostén, de cuidado y asistencia en el que sus deseos personales pasan a segundo plano. Entiendo que muchas veces se postergan a sí mismas porque nadie más se hace cargo y que las mujeres, en general, vamos ocupando esos lugares. No solo las pololas, también la amigas, las compas, las hermanas, ¡y ni hablar de las mamás!

TT: Desapruebas la postergación entonces

E: Rechazo la predeterminación, o sea, que sea obligatorio. Cuando es una elección, cambia, pero bueno ¿hasta dónde una elige? Esa discusión podría ser eterna. Igual me parece que sí hay un rango de elección. Yo podría haber decidido no hacerlo, pero lo que me queda del feminismo y que para mí es súper importante, es partir por lo más cercano, no avanzar como caballo de carrera ni ser indiferente ante quienes estén mal alrededor mío… Yo sé que si me preocupo solo de mí, puedo estar entrecomillas “bien” en muchas cosas, alcanzar una estabilidad material, tener mejor salud, desarrollarme más en términos profesionales, académicos, aprender algo nuevo y un montón de cosas de las que goza la gente con aspiraciones “normales” que se ocupa de sí misma. Pero para mí, como se dice por ahí, quien se olvida de los presos se olvida de la lucha.

TT: Entonces no juzgas la individualidad, pero sí el individualismo ¿Te consideras feminista?

E: Sí, me parece asertivo lo de la individualidad y el individualismo. Como esbozaba antes, yo creo que el individualismo nos está matando, pero la individuación es necesaria, al menos en este momento histórico en que una es responsable de sí.

Hay otras posibilidades, pero sería desarrollar toda una teorización que no viene al caso.

¿Si me considero feminista? No sé, tengo ahí mis conflictos. Me alejé con su institucionalización y no me he reposicionado al respecto, tengo mis dudas de como ubicarlo y no le he dado lugar. Sí hay un par de cosas que rescato para mí y las llevo en consecuencia, pero lo demás se chakreó.

TT: ¿Qué te hizo dudar?

E: Todo lo que pasó con la revuelta. Me articulé harto desde el feminismo y las personas con las que estaba, se pusieron super institucionalistas. Cayeron muy fácil en eso, a pesar de lo críticas que decían ser. Reprodujeron con mucha facilidad cuestiones que habíamos dicho que “nunca” haríamos. Además, hubo un borramiento de clase tremendo. Las feministas cuicas comenzaron a llevar la batuta y las mujeres pobres quedamos en un lugar de ser llevadas. Me da mucha rabia eso. Me incluyo en lo genérico, pero yo no me dejo llevar por la institucionalidad ni por las masas. Creo que en general, las feministas en la Revuelta, tuvieron muy poca reflexividad y conexión con la realidad y encerraron el feminismo en pedirle protección al Estado. Las feministas academicistas no cachando una, pero creyendo que se las saben todas sobre las demás. Lo mismo observé con otras feministas de mi clase, pero aspiracionales.

TT: ¿Aspiracionales cómo?

E: Que asienten con mucha facilidad a lo que dicen las cuicas, que buscan tener un lugar entre ellas. En la academia se ve harto eso: chiquillas que no tienen un lugar predispuesto allí, porque las pobres no lo tenemos, ni por apellido ni por disponibilidad de tiempo, pero ellas buscan hacérselo a toda costa dejándose perkinear[15], siguiendo a la burocracia, buscando desesperadamente algo que decir, no importándoles que sea algo repetido o inconsistente, con tal de decir algo. Es como una necesidad de “ser vistas”, de reconocimiento del jefe o la jefa y del poder hegemónico.

Hay una figura que yo sé que es bien criticada, pero me hace harto sentido hablando de esto. Es lo que escribe Tiqqun sobre “la jovencita”, una figura que considero muy actual. Es una figura del privilegio de esta época, por excelencia. La misma figura que en algún momento ocupó el hombre clásico, blanco, burgués, europeo, heterosexual, y que ahora venía en decadencia y en impotencia (aunque reconozco que ha tenido una suerte de reaparición). La figura de la época actual también es “la jovencita”. Yo creo que ahí, en la revuelta quedaron al desnudo muchas jovencitas. Y creo que todas necesitamos cuestionarnos lo que podemos tener de “la jovencita”[16].

TT: Una figura neoliberal empoderada…

E: Sí, tiene un vacío nuclear que trata de ser llenado en forma muy consumista. Vive para el reconocimiento del otro y es muy “redes sociales”, roba también múltiples identidades, pero son solo la carcasa, copias superfluas sin profundidad. Creo que de ese modo de ser, hubo mucho en la revuelta, y en la pandemia vino el boom de toda la exaltación de la imagen virtual de sí-mismas.

TT: Esas manifestaciones te dan desconfianza con el feminismo

E: Sí, es que son figuras bien masivas y permean significativamente todos los espacios que he conocido. Son personas que no saben lo que quieren, no veo nada sustancial, nada arraigado, nada profusamente pensado y cambian de ideal como se cambian de ropa. Es peligroso articularse con ellas. Es como articularse con la otra clase, son desmovilizadoras. En 2011 en el contexto universitario también pasó, los cuicos empezaron a bajar la movilización creyéndose la típica amenaza de que nos iban a quitar las becas. ¡Éramos súper pocos lo becados de mi generación! pero llegan los cuicos y dicen: “¡Ay pobrecitos, les van a quitar las becas!”… Y una estaba dispuesta a perder su beca para ganar lo que estaba exigiendo, a morir con las botas puestas, como se dice, pero la mayoría votó “la vuelta a clases”, y los que estábamos dispuestos a seguir, éramos ya poquísimos. ¡Había sido una movilización larga! Pero, en fin, así es la democracia Xd (ríe).

LA CANA ES TORTURA

Entre las lógicas carcelarias más crueles que la entrevistada nos relata aparece el empeño del sistema por destruir los apegos y la solidaridad. Gendarmería abrevia las visitas de los presos y presas políticas (mapuche o subversivos): “La visita jamás comienza a la hora que corresponde, parten revisándote súper tarde para el largo de la fila. Ni aunque uno esté de las primeras, ingresa a la hora que corresponde, pero siempre terminan la visita a la hora preestablecida. Además, hay veces en que nos interrumpen revisándonos las cosas que ya están revisadas.

Igual tratamos de aprovechar al máximo, regalonear, conversar, ver asuntos prácticos, pero siempre queda una lista de pendientes. Tratamos de hacer caso omiso de la tensión del ambiente, pero igual mi pareja está hiperatento. A nosotros no nos ha tocado directamente, pero sí he escuchado y visto cuando termina la visita por venusterio[17], y hay gente que demora en salir: los gendarmes se ponen como energúmenos a hacer cuenta regresiva e insultar a los presos, cuando ese es el único espacio que tienen (algunos) para estar un par de horas tranquilos. Adentro, las condiciones son muy indignas, están hacinados, los colchones están húmedos, los baños tapados, la ropa no se seca, reciben muy poca comida, no tienen atención médica. Ni hablar cuando los envían a las celdas de castigo o cuando los allanan, es tortura directa. Además, están las dificultades para llegar a la visita y ¡ningún bolsillo aguanta! Es carísima la encomienda, los traslados, los gastos judiciales y que tengan algo de dinero para moverse adentro. Y el tiempo que implica: faltar al trabajo y una larga espera desde la madrugada en la fila”.

TT: ¿Qué denuncias?

E: Las condiciones miserables en las que se encuentran, el nivel de punitivismo para el que el Estado y Gendarmería ya no tienen límite. El trato adentro es humillante. Tribunales no se hace cargo ni de sus propias leyes, ni el Estado de los tratados internacionales que el mismo ha firmado. Las condenas que le están dando a los presos políticos son absurdas, eternas. Y la sociedad no está ni ahí, incluso mucha gente que dice “estar en contra del sistema”. Hasta en círculos subversivos hay personas que no le toman el peso a lo que significa pasar hambre, frío, estar solo en un espacio de 1×1, casi no ver la luz del día, no ver tierra ni una planta en años, no tener un remedio si te enfermas, dormir en el cemento, que te estén hostigando todo el tiempo, vivir en un estado de hipervigilancia con los pacos y con los otros presos… ¡Y es algo que debiera conmovernos: el sufrimiento del otro!, pero no conmueve. Es como que si las personas afuera, estuviesen aplanadas afectivamente. Y otras que dicen tener tal o cual ideología, cuya práctica sería la solidaridad, pero la entienden como “caridad”, entregan algo de su tiempo y sus recursos, cuando se acuerdan, o si les sobra después de ponerse blin blin[18] hasta en los dientes.

TT: Lo que relatas es tortura

E: Absolutamente, tal vez no son las formas más clásicas de la prisión moderna, pero son extremas. Todo lo que ha ocurrido con el aislamiento de Francisco Solar, Mauricio Hernández, los hermanos Antihuén[19], que los dejan con solamente una hora de patio, una hora en la que no llega ni la luz del sol, las condiciones de hacinamiento a que les someten, como en Colina 2, son deplorables. Celdas sin luz, con agua en el piso, sin baño, en el Bío-bío los niveles de humedad son tremendos, lo que conlleva que muchos tengan enfermedades respiratorias y de la piel, crónicas. Además, las cosas que les dejan ingresar para comer, son poquísimas. Hay otras canas que están tan lejos geográficamente que es muy difícil llegar a visitarles. Es una cana muy psicológica.

TT: ¿“La cana psicológica”?

E: Si, es uno de los mecanismos más imperceptibles de tortura “hacerles la mente”. Es lo que buscan también con los regímines de aislamiento. Estar preso o presa ya es encontrarse en un estado psicológico bien particular, de sobrevivencia, hipervigilancia, hambre. Súmale a eso el aislamiento de no poder relacionarte en lo mas mínimo siquiera con una persona con la que tienes un vínculo afectivo o ni siquiera con personas en general. A solas con tus pensamientos, no sabes nada del mundo y todo es tremendamente incierto. Es para volverte loco. Además, está el discurso que obviamente les llega y que algunos de ellos mismos instalan sobre “un hombre indoblegable”: “La fuerza del guerrero que todo lo puede y todo lo soporta”…  Claro que nuestros compañeros y compañeras son fuertes y tienen sus convicciones claras -nos hemos preparado para enfrentar la prisión- pero no somos máquinas y hay un montón de cosas que nos afectan. Hay que sensibilizarse y no reinstalar esos ideales patriarcales que borran nuestra naturaleza afectiva y animal de seres sintientes, y ponen la supremacía masculina como un gran valor. Eso ha permeado históricamente los movimientos revolucionarios y efectivamente es bueno recordarles lo fuertes que son y que lo tengan claro, pero de ahí a instalarlo como un ideal, un “deber ser” del clásico mal entendido “súper hombre”, hay una gran distancia. Y es un ideal muy peligroso para ellos mismos, porque les puede limitar reconocer y abordar su fragilidad.

TT: El gran héroe patriarcal…

Sí, también en las redes esta reflexión es importante pues a veces se van dejando compañeros y compañeras en el camino porque no hay espacio para sentimientos que no sean “alegres, fuertes, enteros y aguerridos”. Además, no habitar la reflexividad propia de la vulnerabilidad y la tristeza, te embrutece realmente, te obnubila el juicio, y te lleva a tomar decisiones precipitadas. La tristeza es necesaria. Y no digo esto con ningún afán de que sea otro deber ser, porque también es delicada y no es fácil habitarla, menos donde no hay lugar para la tristeza…

¿En qué lugar más que en una cárcel, se desarrolla un psiquismo hiper masculino? Es importante al menos, permitirse reconocerla, aunque sea como algo que no se admite, ya que puede abrir muchos caminos. Creo que este ideal de “la entereza” también es un descanso para la gente afuera, pues en algún razonamiento implícito se dice que “los compañeros son fuertes”, entonces “pueden solos”. Y sí, resisten harto, pero pucha que nos necesitan. Hay decenas de cosas que no pueden hacer sin apañe de afuera.

TT: ¿Ese tono es el de “la Izquierda”[20]?

E: No, ni siquiera, ya que entiendo que para “la izquierda” la prisión política no existe. No tengo mayor noción de cómo ven la prisión política, sé que la niegan y me imagino cómo lo desarrollan porque son completamente predecibles, pero no me interesan en lo más mínimo. Si voy a perder mi tiempo informándome sobre política partidística, prefiero saber en qué está la derecha que tiene algo más de movimiento en sus variaciones, por lo que hay que estar más atentos. Pero la “izquierda” es tan nada, desde hace tanto tiempo, que no tiene ninguna complejidad, ni sustancia ni espíritu. Todo lo que puedan decir está completamente predeterminado y se repite y repite por años. Las variaciones sobre de qué forma trabajan para el empresariado son mínimas, solo cambian los nombres de los partidos y uno que otro rostro. Lo único que me interesa de la izquierda es que paguen los que se metieron en procesos revolucionarios que no les competían y que también son responsables por las y los compañeros asesinados y encarcelados en “democracia”.

NI MEDIAS ROTAS NI BIKINI, Y SI ERES NEGRA ES “PEOR”

La entrevistada subraya que en las filas de visitas las mujeres sufren “un trato racista”, hostil, y que percibimos misógino: “Podría ser odio a la mujer que es mujer y no es pacapero sí, hay algo de género. No puedes ir escotada, pero tampoco con cuello. Para mí el escote es cuando se te ve algo del busto, pero me han rechazado muchas poleras que están arriba del busto, a distintas alturas y también las que llegaban al cuello”.

TT: O sea ¿las “libertades individuales” para las mujeres visitantes a presos, no corren?

E: No, para nosotras no hay eso. Parecemos uniformadas y nos terminamos vistiendo iguales porque ya sabemos que si no, no te dejan entrar o te van a robar tus cosas. No tenemos libertad ni de abrigarnos en invierno, no podemos ir con gorro, bufanda, guantes, nada. Nos obligan a enfermarnos. Cuando llueve estamos a la intemperie porque no nos prestan un lugar techado para esperar y entramos todas mojadas.

TT: ¿Cómo se siente todo eso?

E: Es una espera tan pesada como el bolso de la encomienda, pero también es un alivio porque ya es lo último que queda para poder ingresar. Una respira ahí porque es como: “¡ya, pude llegar!”. Y estamos todas en una disposición muy activa, todas cuidando el puesto en la fila. Igual me llama la atención que parece una disposición de las mujeres, porque los hombres -los pocos que van- andan o “relajados” y dejan que se les cuelen un montón de personas, y unos pocos, los que se creen choros, se imponen de los primeros y no pescan a nadie. Si les haces una pará de carro, te amenazan. Los que van no tienen punto medio, o relajados o amenazantes. Igual son súper pocos, de 200 personas, no más de 5.

TT: ¿Se hacen amigas?

E: No amigas no, sería difícil porque hay mucha desconfianza. Si confías en la persona inadecuada te puede meter droga en cualquier parte y te castigan con la visita por meses. Y nadie se va arriesgar a eso. Todo el esfuerzo es para poder ingresar a la visita y no te la vas a farrear por confiada. Pero sí se despiertan lazos de cariño. A veces, el trato entre algunas mujeres –como lo hemos hecho históricamente- es compartir información confidencial de saber no autorizado. Aprovechamos la espera para enterarnos de cosas que pasan en distintos ámbitos de la cana, en otros módulos. Es intenso y tenso el ambiente, entonces te toman los afectos de las otras y ellas captan los tuyos. Muchas están muy nerviosas y lo transmiten o te lo dicen. No faltan sus penas, el enojo de la espera, y la rabia con la gente que se cuela en la fila, o con los que compran los puestos.

TT: ¿Se compran…?

Sí. Hay que estar muy aguja, que no se te cuele nadie, que no te metan algo en el bolso. Pero también hay cariño y les extraño cuando no van. Ellas también la extrañan a una si una no aparece y se preguntan entre ellas si saben algo. Había una señora con la que llegábamos siempre de las primeras y logramos cosas juntas con otras, por ejemplo, hicimos bloque para que no se nos colaran en la fila. De repente esa señora no vino más y cada vez que voy deseo encontrarla, y voy mirando, cachando la hora a ver si llega. Pero definitivamente no llegó más y la extraño tanto que me dan ganas de cambiar el día de visita, solo por saber si está yendo otro día… Como que se fue ella y ya no quiero estar en esa fila, siento mucho su ausencia… Y esto pasa siempre, adentro también. Un día llega un cambio de módulo, el traslado o la libertad, y ya no se ven más.

TT: ¿Y el proceso de entrar?

E: Tiene varias etapas, primero te revisan el carnet, que esté al día, que estés enrolada, que no esté con castigo vigente (que esté permitida la visita), luego te revisan la encomienda y luego te registran a ti. Debes quitarte los zapatos, levantarte el sostén, te tocan las piernas, el pelo, detector de metales en las piernas… También ahí se pueden colar personas así es que tienes que seguir alerta. Como en toda institución del Estado, el que no llora, no mama, tienes que hablar fuerte y cuidar tu lugar. A veces llegan chicas con guagua y se quedan calladas, tímidas, entonces no logran entrar, aunque hayan hecho la fila. Y viene otra mujer y habla por ellas para que las dejen entrar. No hay mucha solidaridad eso sí, más bien cada una se salva sola cuidando su llegada. Cuando defiendes a alguien, algunas te agradecen o te alientan, pero lo hacen pa callao, nadie quiere exponerse a una pelea o a que los cabros terminen arreglándose adentro. Con los pacos lo mismo, te pones a discutir con uno y se suma otro y otro, y tu te mantienes firme y más firme con el asunto.

TT: ¿Percibes un trato humillante y clasista de Gendarmería?

E: Sin duda, todo el proceso lo es. Desde esperar con frío hasta que te revisen y estar siempre bajo sospecha. No les doy espacio a que me humillen, no los pesco, lo vivo como un trámite y entro muy firme, pero veo su discriminación. Hubo unos familiares en la fila una vez, altos y blanquísimos, y a ellos no los revisaron como a nosotras. Pero a nosotras (las chilenas) tampoco nos registran como lo hacen con las mujeres dominicanas negras. El trato a ellas es peor que a nosotras, ahora pusieron una máquina de rayos, donde solo seleccionan a algunas “al azar” y hay algunas que ya las han llevado más de tres veces y eso es dañino para tu salud. Yo creo que las eligen solo por su aspecto.

Las pacas, si andas con algo que les parece mal, “ordinario”, te lo dicen. Por ejemplo, una vez me dieron jugo (me molestaron) porque mis pantys estaban rotas, y yo les respondí: “¡Ya! ¿Y dónde dice que no se puede venir con pantys rotas?”. Porque resulta que lo único que dice el reglamento es que te tienes que bajar los pantalones si andas con pantys o calzas. También he visto como devuelven a alguna solo por andar con bikini en vez de sostén, pero en ninguna parte dice que debes andar con sostén… ¿Y cuál sería la diferencia entre bikini y sostén?…

TT: ¿Y a los hombres les prohíben algo?

E: Se supone, pero no sé cómo les hacen la revisión del cuerpo. Tampoco pueden entrar con ropa oscura, pero no sé si les prohíben algún “escote” porque yo he visto a alguno que lo han devuelto por andar con polera negra y vuelven con una blanca con la que se les ve todo el busto, pero ahí sí los dejan pasar (se ríe).

TT: ¿Y adentro cómo va la cosa?

E: Hay códigos. Adentro no puedes fijar la vista en nadie, no debes mirar a los otros presos ni a sus visitas, pues si lo haces después hay problemas adentro. Yo a veces me quedo pegada en un punto y mi pololo me avisa, él está hiper atento. A mí no me molesta que me miren casualmente, sí me molesta la mirada del paco que no te saca los ojos de encima, o de algún otro preso que ya me esté mirando mucho. Y eso que yo devuelvo las medias miradas, pero me ha pasado con alguno que aún así, el otro no la baja y ahí ya le digo a mi pareja porque si no le digo, el otro se puede jactar adentro de que por ejemplo era yo quien lo estaba mirando, y eso genera el medio problema para mi pololo que probablemente lo tendría que resolver a golpes. Entonces tiene que ir advertido para que él le pegue la mirada adentro y lo baje. Es una mierda porque en la calle voy yo y lo enfrento, pero aquí no puedo hacer eso o dejo en problemas a mi pololo.

TT: ¿Y los guardias?

E: Horrible, ahí si que es muy raro que alguno te saque la mirada de encima, es evidente como están más pendientes de los presos políticos, no así de los otros presos y sus visitas. A mi pololo lo han allanado muchas veces después de la visita, y durante la visita nos han registrado las cosas.

TT: ¿Se pueden abrazar?

E: Sí, pero no mucho, rara vez nos dejan sentarnos en el suelo. Entonces depende del paco de turno, pero en general en las visitas abiertas no te puedes abrazar más que de la forma clásica como quien da un abrazo cuando das un saludo. Igual nos las arreglamos para estar bien cerca casi siempre.

¿CÓMO SE LLEGA A LA SUBVERSIÓN?

Para la entrevistada, el territorio y figuras clave de su familias y entorno, marcaron esta elección política: “Ambos venimos de poblaciones muy politizadas con lógicas que en nuestra niñez ya eran de un tiempo anterior, más comunitarias, subversivas, de relaciones horizontales. Nos tocó ese contraste con el salto generacional de los 80. En mi caso, mi abuela fue muy politizada, pobladora, siempre organizada en el territorio. Mi abuela con mi mamá y mis tíos llegaron a una toma de terreno a inicios de los 70 hasta que les entregaron casa. Pero la cooperación viene de antes, yo creo que era de clase. Todo era para todos. Lo que le pasaba a la vecina no era indiferente y era importante. Yo crecí con la figura de los vecinos muy presente, sobre todo de las vecinas.

Las mujeres de mi familia y mi barrio de la infancia eran genuinamente solidarias y de gran corazón, algo de eso persiste aún en el territorio, pero no con la misma fuerza. Las mujeres tenían un lugar crucial, sosteniéndolo todo, los hombres siempre fueron más accesorios, uno que otro se movilizaba más. En mi familia lo mismo, solo tengo un par de tíos que son bichos raros, que se ocupan consistentemente de su familia, el resto de los hombres pesaban menos que un paquete de cabritas. Creo que luego, en la generación de mi mamá, ya todo cambió, en los 80 y en los 90, peor. Se tornaron personas trabajólicas o metidos en las drogas o un mix de ambas, harto cabros en la pasta. Se nota mucho esa intervención política en las poblaciones”.

TT: Pero a pesar de esa intervención, ustedes siguieron otro camino

E: Yo digo que nos saltamos una generación porque nos criaron las abuelas y nos transmitieron esto que nunca se dejó de dar en mi barrio. Ya no hay tanta organización, pero ante una contingencia o un problema de un vecino, todos salen de sus casas y apañan, indistintamente del color político de cada quien.

Mi pareja también viene de una población muy organizada políticamente, con harta formación en guerrilla, hartos talleres, muralismo, bibliotecas comunitarias y espacios sociales. Obviamente no es el idilio y hay lógicas bien patriarcales que son las propias de las izquierdas de siempre, y tal vez por eso, nosotros estamos contra el autoritarismo, buscando la horizontalidad y multiformidad en la articulación política. De alguna forma esa transmisión de las abuelas de lo que se generaba en esos tiempos, despertó el interés de buscar otras formas de habitar lo social y político. Mi pareja se ha encontrado adentro con cabros que están presos que también son de su población y que, adentro, están en la pasta (base). Yo igual he sabido de amiguitos que tenía bien chica con los que jugaba en los blocks, que están en cana por violación o por asesinatos entre bandas. Es fuerte enterarte de eso, porque uno los recuerda como niños que tenían otros sueños.

TT: Dices que sus niñeces fueron en los 90, justo cuando Lagos arrasó las casas anarquistas

E: ¡Uff Lagos, el gran patriarca! Claro justamente ese fue como el final de nuestra infancia. Creo que algo de esa nostalgia por lo espacios colectivos nos quedó y fue motor para lo que sigue. Después en 2006, entrando en la adolescencia, nos tocó la revolución pingüina, las primeras tomas y salidas a la calle. Éramos pendejos de 13 años, absorbiendo todo, y año tras año nos tocó vivir todo ese periodo del movimiento estudiantil hasta el 2011 en las Universidades. Andábamos en la misma, aunque no nos conocíamos todavía.

TT: ¿Los juntó la experiencia histórica?

E: Si, hay toda una experiencia histórica colectiva y de clase compartida, así como un hacer y un horizonte político. En el caso de nosotros fue coincidencia, nos encontramos sin buscarnos y nos acercamos. Tenemos una serie de discrepancias sí, pero el fondo, lo compartimos. Desde ahí hay toda una construcción afectiva de compañerismo y hasta de hogar entre nosotros. Un hogar itinerante pero muy pleno a pesar de las circunstancias.

TT: ¿Cómo apañar?

E: Es una buena pregunta, a veces la gente cree que no tiene cabida con lo que pueda aportar, pero sí. Todas las formas solidarias son bienvenidas. Yo valoro mucho todo apañe que haya porque todo suma pa la raya y multiplica, y es importante que eso persista y crezca y tener redes cada vez más fuertes, porque la cárcel y la prisión son cada vez peores. Las visitas son súper importantes, quienes tengan la posibilidad de enrolarse e ir a visitarles o llevarles la encomienda es tremendo apañe. Además, que uno se va con el corazón llenito cuando les visita y para ellos es su momento más anhelado. Eso sí, requiere compromiso y claridad en la comunicación, porque es muy frustrante que te digan que van a ir, y que no lleguen nunca. Porque ellos se ilusionan, se preparan, planifican. Son los hitos de su semana, las visitas. Su única ventana al mundo tras los barrotes, entonces requiere responsabilidad. Eso es lo primordial, pero también hay muchas otras cosas qué hacer que implican trabajo y más flexibilidad: Levantar actividades, propaganda, juntar dinero, acopios, articular redes y hasta descargar películas. A veces ellos y ellas necesitan algo muy pequeño que es tremendamente significativo y afuera no se le toma el peso, como un libro. Les cambia la vida poder leer un libro o ver una película. Afuera no es nada porque son cosas que están tiradas. No estamos hablando del último lanzamiento, solo de un libro.

“INVITANDO, SOBRE TODO A LOS HOMBRES QUE GUSTAN DE LA ACCIÓN”…

Quienes acompañan a la gente encarcelada y a presos y presas políticas son abrumadoramente las mujeres por esto la entrevistada subraya: “Creo que es muy necesario detenerse a pensar en este lugar, que en general está súper invisibilizado, naturalizado y hasta devaluado con relación a lo que algunos llaman acciones directas o lucha callejera, como si esto no lo fuera. Esa gente no tiene idea de lo que habla, tienen que haber estado en un radio bien lejano y hasta cómodo, de lo que es la prisión política. Las acciones son directas, son cotidianas, son permanentes. Aquí no hay descanso porque todos los días hay por lo bajo, una cosa que resolver, y eso en un día tranquilo. Hay días, semanas y meses que se te van completos y ni una entiende cómo lo haces para llegar al trabajo y a todas las otras responsabilidades de la vida. Quedas extenuadísima. Y se logra, pero con muchísima organización, pillería y una voluntad de hierro.

En todas las acciones y situaciones políticas anticarcelarias hay una red principalmente de mujeres que permite su existencia, y yo creo que en general quienes estamos allí no buscamos reconocimiento, pero no tenemos que tolerar devaluaciones de parte de personas que no están o que hacen como si estuvieran.

A las compañeras que consideran hacer esa pega que sepan a lo que van y lo piensen bien. Ahora, la pregunta para todos y todas es: ¿Hasta cuándo seremos las mujeres quienes hagamos este trabajo?

Yo invito a los hombres, a los “compañeros”, sobre todo a los que gustan del accionar permanente y el arrojo, que vayan y se enrolen por las y los compañeros y les hagan la segunda. Se necesita mucho coraje para dar ese paso y quedar identificado, es dejar mucho de tu vida, expuesto. Y eso es lo primero, la exposición de tu identidad y con ello, de muchos aspectos de tu vida. Lo que sigue luego, no es contable ni de forma anónima. Por ello estas instancias son muy importantes.

Se agradece mucho la entrevista y el interés por tener una aproximación a lucha anticarcelaria.

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[1] La entrevistada nos explica que ocupa la palabra “subversivo”, para dar cuenta del amplio espectro de posicionamientos ideológicos que subvierten el orden establecido y se articulan contra y desde la prisión política, así como para conservar el anonimato.

[2] Caso Holding PENTA (2014) encierra a corruptos y fraudulentos derechistas capitalistas chilenos que controlan empresas bancarias, de Salud, Agencias de Fondos de Pensiones y el Cobre. Aunque operan desde la Dictadura, en 2014 fueron descubiertos en millonarias evasiones tributarias a través de facturas falsas y sobornos, dándoles plata a políticos del partido UDI (Unión Demócrata Independiente) para financiar sus campañas electorales. Los directores son Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, quienes –de lo que se sabe- junto a otras 12 personas, incluyendo a cinco hijos y a la esposa de DÉLANO, por años y años defraudaron al SII (Servicio de Impuestos Internos) con la ayuda de los políticos a los que sobornaron. Este par de delincuentes burgueses fueron “condenados” por su millonaria estafa, a “asistir a clases de ética”.

[3] Casos PENTA y SQM. SQM, Sociedad Química y Minera de Chile S.A., es la trasnacional minera que controla el estratégico Salar de Atacama de Litio desde 1995. El gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, del partido Demócrata Cristiano (DC) se lo entregó a través de CORFO (Corporación de Fomento de la Producción del Gobierno de Chile, encargado del fomento de la producción nacional y promotora regional). Esto fue en “pago” por haber financiado su campaña. SQM opera desde el norte de Chile (Antofagasta y Tarapacá) y el dueño es Julio Ponce Lerou, yerno del dictador Pinochet, o sea, del clan Pinochet, cuya fortuna es de al menos 1.500 millones de dólares que provienen de malversación de caudales públicos en época de su Dictadura. SQM controla al país y al Estado. Todos los gobiernos de postdictadura, incluido el actual de Boric (Frente Amplio F.A.), han aceptado sus sobornos políticos. Entre 2009 y 2014 SQM entregó más de 14 millones de dólares a 300 políticos y asesores de políticos de Derechas e “Izquierdas”, y a pesar de esto, en 2018 la In-Justicia chilena negoció con ese delincuente, la suspensión condicional del proceso evitando así una condena formal. En 2015 Michelle Bachelet (PS), miembra de la Concertación de Partidos por la Democracia y presidenta de Chile en su versión I (de lo que llamaron “Nueva Mayoría”, coalición de “izquierdas”), fue señalada en esta trama ya que trascendió que ella y su coalición, en 2013 habrían recibido sobornos de SQM. El ministro del del Interior de Bachelet I, Rodrigo Peñailillo, le habría dado a SQM, facturas falsas a cambio de dinero. En 2025, a pesar de todo esta trama fraudulente, el caso terminó con sobreseimientos a los delincuentes de cuello y corbata implicados en distintos niveles. Para el sobreseimiento, se ha alegado que “las pruebas están mezcladas, revueltas y repetidas”. Hay más de 100 involucrados, algunos aceptaron una salida alternativa, y los cabecillas y reputados políticos de derecha dura como de las izquierdas, fueron absueltos este octubre 2025.

[4] Este régimen carcelario es aplicado en Italia a Alfredo Cospito, anarquista condenado por atentados, sin resultados de muerte de ninguna persona. El ha sido obligado a vivir en una celda individual sin contacto con el resto de presos y sin acceso a las zonas comunes, sin momentos al aire libre y sometido a vigilancia continuada por agentes que no pueden mantener contacto con otros funcionarios. No puede recibir visitas y si excepcionalmente se la dan, es separado por una mampara blindada, sin posibilidad de contacto físico. Controlan toda su correspondencia y no tiene acceso a libros o revistas. El Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura lo ha considera “inhumano” y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos plantea que ese sistema “equivale a tortura”. En la actualidad, hay 728 reos sometidos al 41 bis, incluidas 12 mujeres, entre ellos y ellas, cuatro condenados “por terrorismo”, incluido Cospito. Este mismo régimen de tortura, es el que propone en chile la derecha de Kast (ahora presidente electo) y Kaiser, y no sería raro que aunque no lo haya mencionado, la eterna candidata derechista Matthei, también hubiese querido implantarlo ya que Matthei es hija del golpista Fernando Jorge Matthei Aubel, comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), primero ministro de la Dictadura y posteriormente, desde 1978, miembro (en reemplazo de Leigh) de la Junta militar dictatorial de Pinochet.

[5] Sobre la lógica del “bandido”, Malatesta, el anarquista italiano, uno de los principales teóricos del anarquismo moderno, dice que el bandido“quiere disfrutar el momento a cualquier precio y con desdén por todos. Sacrificaría a toda la humanidad por una hora de vida intensa. Son rebeldes, pero no anarquistas. Tienen la mentalidad, los sentimientos de burgués fracasado, y si se las arreglan para tener éxito, se convierten en reales burgueses y ni un poco menos terribles entre ellos”. (Crítica al Ilegalismo, Errico Malatesta: Los Bandidos Trágicos (1913) “Extraído de rebeldealegre, publicado originalmente en La Société Nouvelle, año 19, No. 2 Agosto de 1913).

[6] “Caso Bombas” es un caso que puso en tela de juicio las “investigaciones” y “pruebas” fabricadas contra anarquistas y subversivos por el Ministerio Público chileno. Comenzó en 2006 con acusados por la detonación de un artefacto en un cajero automático en Ñuñoa, Santiago (R.M.), y concluyó solo 6 años después con absoluciones por “pruebas” que realmente ni siquiera pudieron ser admitidas por la In-Justicia chilena.

[7] Francisco Solar es un preso político anarquista y subversivo que fue condenado a 86 años de cárcel

por “delitos terroristas” y lesiones leves a carabineros. Es acusado junto a la también anarquista y

subversiva presa política, Mónica Caballero, del envío de una bomba dirigida a Rodrigo Hinzpeter,

fundador del partido de derecha Renovación Nacional R.N. y Ministro del Interior del Piñerismo

(gobierno de Sebastián Piñera) de la colocación de un artefacto en una Comisaría de Carabineros de

chile en Huechuraba y de la colocación de 2 bombas -que no llegaron a explotar- en la Torre Millenium en Las Condes donde funcionan varias multinacionales. Ha sido sometido a tortura, aislamiento y privación de la luz del sol, es decir que el régimen chileno se copia del italiano 41-bis.

[8] Aldo y Lucas Hernández, son anarquistas subversivos acusados respectivamente de ser, Aldo autor del atentado explosivo a la Dirección Nacional de Gendarmería de chile, y Lucas de tenencia de municiones y armas.

[9] No obstante que en 2014 fue condenado a 14 años por dos asaltos bancarios, Marcelo Villarroel es un preso subversivo antiautoritario que lleva ya 17 años encarcelado. O sea, sigue secuestrado por el Estado $hileno a pesar de haberse cumplido su condena. Desde su adolescencia fue parte del Movimiento Juvenil Lautaro y más adelante integró el kolectivo Kamina Libre, anticarcelario, que ha profundizado en la idea de la cárcel activa, como actuancia también política y además, ha reflexionado desde el antiespecismo sobre la libertad y liberación (entre otros temas políticos).

[10] Desde la supuesta “vuelta a la democracia”, se ha utilizado la justicia militar heredada de la dictadura militar para juzgar a civiles subversivos, anarquistas y mapuche, alegando que serían “delitos relacionados con la seguridad interior del Estado, el control de armas y el sabotaje”. Se ha utilizado la jurisdicción de la justicia militar sobre civiles y a pesar de algunas reformas, la justicia militar ha seguido siendo instrumento de persecución y encarcelamiento para quienes se opongan al poder del Estado chileno.

[11] Felipe Ríos, preso político anarquista fue encarcelado de manera preventiva en 2014, en Concepción, y solo 3 años más tarde (lo que es una clara violación a sus derechos humanos por la extensa prisión preventiva) fue acusado de ataque con bomba contra una comisaría y una sucursal del Banco Estado en el barrio de Hualpencillo. Lo han cambiado varias veces de recintos penitenciarios. Desde 2024 debería estar en libertad condicional, sin embargo, se ha fabricado sistemáticamente sanciones contra él para no liberarlo.

[12] Joaquín García, preso político anarquista fue condenado en 2018, a 13 años de prisión, acusándolo de la colocación de artefactos explosivos en una comisaría de San Miguel y en una escuela de Gendarmería de Chile. La Defensa de Joaquín ha cuestionado seriamente la calidad de las pruebas sobre la participación del anarquista en los hechos. En 2016, Joaquín tuvo un gesto aplaudido por muchas: golpeó a Álvaro Corbalán, torturador y director de la CNI en Dictadura.

[13]Hacer la segunda” es hacer la segunda voz en un grupo de cantantes, así en el caso de sostener la prisión política y coloquialmente hablando podría ser sobrellevar también la cárcel desde fuera, siendo la segunda voz de las y los presos políticos

[14] Hacerse las uñas es hacerse la manicura o afilar las uñas como un gato, un cuidado muy específico centrado en la belleza e imagen personal o en la preparación para atacar, pero atacar puede no ser una acción que realmente se lleve a cabo, y la persona -en este caso- esté siempre en una preparación que ostenta, pero no lleva cabo.

[15] Expresión carcelaria. Ser una “perkins” sería ser sirviente de otra presa o preso, con más poder para obtener su protección ante las/os demás.

[16] Tiqqun es el nombre de una publicación francesa postmarxista sobre filosofía, fundada en 1999, de la que surge el colectivo Tiqqum. El nombre proviene del concepto filosófico “Tikun Olam”, transcripción francesa del término hebreo -cabalístico- que sería reparación-restitución-redención, ligado a la idea de “Justicia Social”. La revista fue clausurada luego del 11 de septiembre de 2001 (atentado a las torres gemelas EE.UU.), pero hay escritos posteriores, desde el anonimato. Tiqqun reflexiona sobre la contemporaneidad sin concesiones a derechas ni izquierdas y plantea una propuesta insurreccional. Habla de un Partido Imaginario guiado por un Comité Invisible. Es anticapitalista, antiestatista, situacionista y muchos lo leen como “feminismo”. Cobró notoriedad en 2008 con las detenciones de nueve personas en Francia, a quienes se acusó de haber instigado un sabotaje a las líneas de trenes eléctricos, pero como única prueba se dijo que habrían escrito un manifiesto (“La Insurrección Próxima”). Tiqqun nos presenta personajes que son arquetipos. Por ejemplo, Bloom, un sujeto alienado que amenaza con dañar a la sociedad capitalista, pero sufre de un gran vacío sin un auténtico “yo”. Otro es La Jovencita mencionada por la entrevistada. Bloom y La Jovencita son superficiales, con caretas y etiquetas. La Jovencita es el arquetipo de la feminidad que se adapta al capitalismo siendo ella misma una mercancía. En la idea de Tiqqun, el arquetipo es nombrado de manera femenina, pero puede ser aplicable a cualquier persona. Los hombres pueden también funcionar como “Jovencitas” (no sería un concepto sexuado). La Jovencita es el ciudadano modelo: competitiva, conformista, tiene “conciencia política de telediario, una vaga espiritualidad neo-budista y se compromete con algunos proyectos colectivos para tranquilizar su conciencia”. Es responsable, “solidaria”, ecológica, maternal, razonable, “natural”, respetuosa, autocontrolada. “Le encanta lo auténtico porque ella misma es una mentira”. Consumidor/a soberano/a, consume ocio o trabajo, tiene un lenguaje “raquítico”, no está hecho/a para hablar, sino para complacer, autocomplacerse y repetir lo que dicen otros/as. Le llama “felicidad” a todo aquello a lo que se encadena. Su imagen es lo que más le importa, puede hablar de marxismo o metafísica, pero sufre mareos cuando el mundo deja de girar en torno suyo. Tiqqun también critica la heterosexualidad en tanto ésta es descrita como una institución social y una herramienta del poder capitalista y no como una preferencia individual. La Jovencita es parte de un análisis más amplio sobre el «espectáculo» y el consumismo que despojan a los individuos de autenticidad, creando figuras vacías y fácilmente manipulables.

[17] El Venusterio (de Venus), en las cárceles es un espacio, a veces muy precario y denigrante donde los presos (y presas) pueden tener relaciones sexuales con la pareja que les visita.

[18] Blin blin, joyas que presumen riqueza o estatus.

[19] Francisco Solar fue acusado por ataques explosivos, detenido en 2020 y en marzo de 2024 fue ratificada una condena a 86 años de prisión; Mauricio Hernández (o el Comandante Ramiro) del FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) luchador contra la Dictadura pinochetista, logró un escape de la cárcel de alta seguridad de Santiago en 1996, luego fue condenado en Brasil (2001) y extraditado a chile en 2019; los hermanos mapuche Felipe Antonio, Yeferson Alexander y Tomás Damián Antihuén Santi (junto a Nicolás Rivas Paillao), fueron vinculados por el E$tado $hileno y sus medios de comunicación, con el grupo Resistencia Mapuche Lafkenche (RML) y se les acusa de ataques premeditados y robo de armas a Carabineros de $hile. A todos ellos, incluso en prisión preventiva y sin pruebas fehacientes, se les ha sometido en distintos momentos a aislamiento como una forma de tortura. También traslados reiterados a diferentes cárceles sin previo aviso ni a su defensa ni a sus familias, les han tenido las luces encendidas las 24 horas del día en sus celdas, le han prohibido acceso al patio y al sol, incluso no han tenido la posibilidad de 2 horas al día, que es lo indicado, negación de visitas y cualquier contacto social; su alimentación es deficiente y escasa, entre otras medidas que atentan contra sus derechos humanos. 

[20] La pregunta surge de la experiencia de las entrevistadoras con las izquierdas. La descripción que hace la entrevistada sobre aquella mirada “heroica” (patriarcal) instalada, es la misma que las izquierdas han propagado a través de décadas de luchas revolucionarias latinoamericanas, que las entrevistadoras han integrado en distintos momentos y etapas de su actuancia política.