“No somos un bazar, somos mercadas feministas”
economía comunizada y colectivizada. Es protesta, denuncia, mujeres reunidas y economía solidaria feminista. Esta táctica política feminista revela el trabajo doméstico como un elemento más de la violencia patriarcal y su división sexual del trabajo. Pero también muestra en toda su dimensión la división colonial, criolla y de clase, del trabajo entre mujeres y burguesía. No son “los cuidados” que refuercen la feminidad explotada, si no la autodefensa económica de mujeres empobrecidas por un sistema que no es solamente patriarcal, si no capitalista, y que no cambiará mientras no se trastoque también el patriarcado y su violencia estructural dirigida contra las mujeres en particular.
