Feminismos

“QUIEN SE OLVIDA DE LOS PRESOS, SE OLVIDA DE LA LUCHA”

Para mí fue bien chocante ir dándome cuenta de cómo iba asumiendo este rol que yo antes había mirado desde afuera muy negativamente. Es un rol en el que jamás me hubiese visto, que me molestaba que se reprodujese, sobre todo en círculos subversivos. De entrada lo conversé con mi pareja, con mis cercanos y sus redes. Yo no quería ser “la polola que le lleva la encomienda”. Les dije que iba a estar ahí apañando, pero no quería tener un rol protagónico, ni llevar la batuta. Quería ser una más de su red, y también poder ser su polola. Y eso ha sido algo muy difícil porque finalmente soy quien más lo va a visitar y eso implica llevarle el mundo de afuera, el mundo político, operativo, de sus otras relaciones y afectos, por lo tanto, tengo que estar mediando con cada relación de ese mundo y viceversa.

Desafíos para el Nuevo Milenio: «Suave Dominación» (2011)*

El equipo debe ser multidisciplinario, bien académico (de esa gente a la que le llaman “licenciado” o “licenciada” –y no corrige porque le gusta el título-. Esto pinta muy bien, está muy de moda desde que desaparecieron las activistas políticas, sus denuncias, sus resistencias y los movimientos sociales).

La hipocresía del feminismo institucional

Decir NUNCA MÁS es contradictorio, o extremadamente simbólico para las condiciones posdictatoriales que conforman las vidas cotidianas de la mayoría en este territorio en prenda llamado Chile. Es invocar nuevamente el conocido slógan en pos de la una forzada reconciliación, impuesta por el poder.

Marzo es feminista, de Clase, radical y autónomo

Marzo es de las mujeres trabajadoras y todas trabajamos, no sólo las asalariadas o las que reciben monedas por lo que sea que hagan para parar la olla.
Si hay un trabajo generalizado en esta División Sexual del Trabajo diseñado por el Modo de Producción Doméstico, es el Trabajo de las Mujeres en la casa, en el barrio, en la Junta de Vecinos, en la Asociación de “Padres y Apoderados” (a la que van más que nada madres, hermanas, abuelas, tías…), en el Partido Político, en la Organización social, en el Centro Cultural, en la Comunidad, en la Okupa, y entre otros espacios, en todas las causas “solidarias” habidas y por haber (damas de rojo, verde, azul y todo el arcoíris).

Entrevista a Leonor Silvestri, poeta y activista objetora del género: «Puesta a elegir, prefiero ser mujer que ser varón» (2010)*

¡Lo único peor que ser mujer, es ser varón! Yo me siento una persona que intenta fugar de los géneros, no una Queer»…

COMUNICADO PÚBLICO EN APOYO A ALFREDO COSPITO, ANARQUISTA ENCARCELADO EN ITALIA

Como compañerxs afines repudiamos la tortura aplicada a Alfredo y otrxs compañerxs, sabemos que nos temen por nuestro compromiso irrestricto por acabar con el sistema de dominación, un compromiso que no termina ni con la tortura, ni con la cárcel, ni con la misma muerte y por esto hoy Alfredo se encuentra arriesgando su vida firmemente y sin dudar. Desde el territorio ocupado por el estado colonialista chileno y desde distintos territorios de Abya Yala les decimos que la lucha de nuestro compañero también es nuestra y que las consecuencias de un mal término en esta, se verán y sentirán por todos los lugares.

Los consensos anti-“punitivistas”

Los debates sobre ser o no “punitivistas” parecen haberse inaugurado con la funa por redes sociales a un militante de Pan y Rosas México y luego la denuncia de las feministas comunitarias antipatriarcales de Bolivia por femicidio frustrado, a la feminista -otrora anarquista y autónoma, hoy institucional- Julieta Paredes Carvajal. Vinieron más denuncias a militantes y ahí aprovecharon gobiernos y partidos políticos, -los mismos que por siglos han sido trincheras reformistas y civilizadas de la masculinidad-, para declararse «feministas”.

De concepciones teóricas y estrategias para luchar por una sociedad no patriarcal

No estamos condenadas y condenados a resistir eternamente. Ninguna institución, ni contrato social ni sexual surge de una supuesta esencia o "naturaleza" humana. El patriarcado y el capitalismo verdaderamente pueden caer. La primera condición es articular la fuerza social y política para lograrlo detrás de una estrategia y objetivos revolucionarios y no de reforma de este sistema y este Estado capitalista-patriarcal.

¿Por qué elegimos creerles a las mujeres?

"Los preconceptos que tiene nuestro sistema Judicial respecto a la violencia de género son increíbles. Da impresión leer los fallos por la cantidad de etiquetas y estigmas con los que carga la mujer por ser mujer en la Justicia argentina. Desde la provocación que termina en femicidio hasta la justificación de abusos sexuales", destaca Diana y agrega: "La cuestión judicial es tortuosa porque además le piden testigos a un delito que se comete puertas adentro. Salvo que encuentres sistematicidad en la conducta del agresor como fue el caso de Darthés, es muy complicado".