Anarquismo

“QUIEN SE OLVIDA DE LOS PRESOS, SE OLVIDA DE LA LUCHA”

Para mí fue bien chocante ir dándome cuenta de cómo iba asumiendo este rol que yo antes había mirado desde afuera muy negativamente. Es un rol en el que jamás me hubiese visto, que me molestaba que se reprodujese, sobre todo en círculos subversivos. De entrada lo conversé con mi pareja, con mis cercanos y sus redes. Yo no quería ser “la polola que le lleva la encomienda”. Les dije que iba a estar ahí apañando, pero no quería tener un rol protagónico, ni llevar la batuta. Quería ser una más de su red, y también poder ser su polola. Y eso ha sido algo muy difícil porque finalmente soy quien más lo va a visitar y eso implica llevarle el mundo de afuera, el mundo político, operativo, de sus otras relaciones y afectos, por lo tanto, tengo que estar mediando con cada relación de ese mundo y viceversa.