La Chilean Horror Story, nuevas temporadas
En este thriller maldito, la Kasta está siendo coherente con sus siniestras convicciones y su maligna esencia blancona. Es la Chilean Horror Story, en la que calzan perfecto: dictadura, “Colonia Dignidad”, Paul Schäfer, Spiniak, “los coroneles” de la derecha, los decretos de libertad a criminales, y el alienado proyecto de ley de la escalofriante Vanessa Kaiser contra las víctimas.

X victoria aldunate morales
El mal sigue aquí. 56 engendros, extorsionadores de mujeres, violadores, pedófilos y torturadores de la DINA-CNI, responsables de marcar a sus víctimas con cuchillos de combate, amarrarlos a rieles y tirarlos vivos al mar, de violar y abusar sexualmente, fueron liberados por la Kasta gobernante y están listos para reincidir.
En este thriller maldito, la Kasta está siendo coherente con sus siniestras convicciones y su maligna esencia blancona. Es la Chilean Horror Story, en la que calzan perfecto: dictadura, “Colonia Dignidad”, Paul Schäfer, Spiniak, “los coroneles” de la derecha, los decretos de libertad a criminales, y el alienado proyecto de ley de la escalofriante Vanessa Kaiser contra las víctimas.

La estirpe infernal
Son crímenes inmortales de la continuación del horror político de “los nuevos padres fundadores” de los años 70 y 80, coordinados por el funesto subsecretario general de Pinochet, Jovino Novoa, el psicópata serial Paul Shäfer y los demonios de la DINA-CNI, que usaban como cuartel general de violaciones y otras torturas, la pedófila “Colonia Dignidad”.
No es casual que 20 años más tarde, en 2002, se inaugurara el siglo XXI con el sacrificio de niños y niñas de clases pobres, una nueva temporada de horror pedófilo por el mismo protagonista de la anterior, Jovino Novoa, esta vez acompañado por los libertinos vejadores Carlos Bombal de la Unión Demócrata Independiente y Nelson Ávila del Partido Radical; y dirigidos por el escatófilo Spiniak (pedófilo invitado).
El sacrificio fue quitada de cartelera informándose que Novoa, Bombal y Avila habrían sido “falsamente” acusados. Sin embargo, fue una generación que también en los años 90 albergó demonios torturadores y pedófilos organizados en el estado, especialmente los perturbados “Amigos de la Colonia Dignidad”. Algunos ya están muertos vivos como el asesinado, pero no menos maligno, ideólogo de la dictadura Jaime Guzmán; también, los “malditos Sergios”: dos ministros del interior de Pinochet, Sergio Onofre Jarpa y Sergio Fernández, y el grotesco delegado en la ONU, Sergio Diez. Y siguen vivos muchos “vampiros amigos” del Paul Schäfer” que traspasan siglos: Hernán Larraín Fernández, ministro de justicia y “derechos humanos” del piñerismo2 junto al conspirador Andrés Chadwick Piñera, ministro del interior de la misma masacre, el piñerismo2, ambos responsables de mutilaciones y violaciones a manifestantes del estallido.
Chadwick además, integra los “coroneles”, pilares del poder de los fundadores de la derecha, junto a Juan Antonio Coloma, quien fuese base “juvenil” de la dictadura, y también junto a Pablo Longueira, el mismo que habla con espectros. No hay que olvidar a las estrellas femeninas como la implacable -ya desaparecida- Mónica Madariaga, ministra de justicia y de educación de la dictadura, que dio el visto bueno a la constitución de Pinochet junto a Guzmán, ni debemos dejar fuera a la ambiciosa -y muy viva- Evelyn Matthei, reciente ex candidata presidencial, candidateándose otra vez, y defensora -solapada- de la criminal junta de gobierno, del golpe de estado y de la dictadura en que participó su padre. Todas y todos son villanos políticos, fríos y calculadores, además de grandes amigos de la pedófila “Colonia Dignidad” de Schäfer.

Nueva temporada: “La liberación”
La línea de la historia chilena del horror que continúan los padres fundadores-Generación Z, es innegable. En este inolvidable octubre 2026 de la Kasta, Fernando Rabat Celis, ministro de Justicia, Luis Silva Irarrazaval, vicepresidente del partido republicano y ahora ex subsecretario de Justicia, y Pablo Mira Hurtado, subsecretario subrogante, firmaron los decretos de liberación de sus engendros y mintieron diciendo que estaban “obligados” por una doctrina inexistente de la Corte Suprema, misma institución judicial que, apurada, mediante un fallo, los desmintió.
Ninguno de los criminales liberados por ellos había presentado individualmente un recurso de amparo porque los pedófilos están informados de sus derechos. La opción de salir en libertad se terminó en 2022 cuando Piñera2, el mismo que gobernó con los “amigos de la Colonia” pedófila, los excluyó, justo a ellos, pero no a los violadores en general, en su Ley N°21.421.
Antes del piñerismo2, habiendo tantas “comisiones de género”en los partidos de la Concertación,los pedófilos no habían sido excluidos de las rebajas de condenas, y los violadores de mujeres, menos. La ley anterior de rebajas de condenas, la N°19.856 de 2003, fue enviada por Lagos en 2001. Aunque sí establecía reducción de condenas, la verdad es que al emperador concertacionista no le importaban las víctimas de los violadores ni los presos (menos las presas). Lo relevante para su gobierno y coalición, era decir que con esto el estado chileno se quitaba de encima el problemón de la sobrepoblación carcelaria y, por lo tanto, el “laguismo” tampoco excluyó a los pedófilos.
En 2024, Monsalve mediante, el progresismo feminista de Boric hizo el decreto N°36 (2024) que actualizó y modificó el reglamento de la Ley de Lagos, y su ministra reemplazante Aisén Amelia Etcheverry Escudero -parisina y chilena- abogada, miembra del Frente Amplio y también ministra de Ciencia y Tecnología, firmó el decreto cuando la vocera oficial Camila Vallejos Dowling, estaba en su postnatal. Pero a ningún progresista, ni Boric, ni Camila, ni Aisén, ni ninguno de sus famosos asesores del segundo piso, pensó -antes o después- en adicionarle a su decreto, la negación de libertad a los violadores de mujeres en general, y de otras personas adultas como homosexuales, trans, hombres; muchos que suelen ser violados cuando están privados de libertad por machos perversos con mayor poder, por sádicos en los cuarteles, y tantas veces por cualquiera de los poderosos de raleas que adoran el equilibrio sagrado del racismo y la misoginia. La cuestión es que a los progres gobernantes, no les alcanzó el feminismo para oponerse al mal patriarcal.
En Chile, no se prohíbe la rebaja de condenas a los agresores sexuales en general, solamente se les restringe la solicitud de libertad condicional a un “informe psicosocial favorable”, y se les podría conceder la salida incondicional luego de cumplir dos tercios de una pena que puede ser de 5 años y un día a un máximo de 15 años.

La opacidad alienada del “SAP”
Aunque se disculpen, den de baja subsecretarios, el daño está hecho. Se lo traían entre manos, y la prueba está en que la Liberación de engendros podría ser ampliamente complementada por el proyecto de ley encabezado por la cínica totalitaria Vanessa Kaiser, senadora del Partido Nacional Libertario, quien, en su defensa reiterada de torturadores y otros agresores, proyecta encarcelar a las mujeres, por denunciar.
Esta guardiana del patriarcado que aspira, seriamente, a un “ministerio del Hombre”, lleva adelante un proyecto de ley sobre “denuncias falsas” que encarcelará a las víctimas que no puedan probar violación y otras agresiones. Abarca contextos de familia, alimentos, violencia intrafamiliar y así mismo, delitos sexuales (Boletín N°18.239-36), es decir, protege a los violadores.
Ficha técnica: la Kaiser y otras desalmadas de Renovación Nacional como Andrea Balladares y María José Gatica, junto a los brutales Enrique Van Rysselberghe de la Unión Demócrata Independiente, Manuel José Ossandon y José Manuel Rojo Edwars Silva, de Renovación Nacional. Son un equipo de culto que fortalece el privilegio de “la presunción de inocencia” que los violadores ya tienen. Y en su empeño de perseguir a las mujeres, estos alienados personajes hacen alusión a la pseudocientífica teoría “SAP”, síndrome de alienación parental, con que los Milei y otros malvados, alimentan su “batalla cultural» para conservar el abuso de poder sobre las mujeres. Si su ley pasa, denunciar a los agresores será imposible, porque como sabemos la violencia machista opera hipócrita y solapada en el secreto familiar, comunitario y sistemáticamente misógino. Se viene una temporada recargada en la Chilean Horror Story antimujeres

