EL PODER ETNIFICADOR DELA PATRONAL EXTRACTIVISTA CHILENA*

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La imposición de un enfoque culturalista. La patronal extractivista reduce la cultura a un catálogo selectivo de prácticas y rasgos exotizados y cosificados. Estas prácticas y rasgos se presentan anclados en tradiciones escencializadas, que invisibilizan las dinámicas de poder y estructuras de desigualdad asociadas a los grupos a quienes se atribuyen. Empatizando con las demandas de reconocimiento, las empresas asumen el ‘rescate’ cultural, que les permite controlar los espacios y redes de reproducción de saberes y prácticas de pueblos potencialmente antagónicos, al hacerlo se controla también la reproducción histórica de esos pueblos. El culturalismo despolitiza la cultura y sostiene variados procesos de colonización.

IMAGEN 2 TEXTO ETNIFICACION
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Imagen: Colectivo El Kintral

MULTICULTURALISMO CONSERVACIONISTA

X Ely Jiménez Cortés. Colectivo El Kintral**

A nivel global, el avance depredador de las dinámicas extractivistas ha activado un nuevo ciclo de colonización, pero también de luchas indígenas. Pueblos que la historiografía nacionalista situaba en un pasado remoto ya superado, hoy se rearman en defensa de sus territorios. Se trata de complejos procesos de re-existencia, ejercidos por grupos históricamente oprimidos y explotados, que actualizan legados ancestrales en tiempos de extrema violencia. En Chile, la respuesta estatal a este nuevo ciclo de resistencias indígenas, ha sido una estrategia contrainsurgente que articula la violencia directa de la militarización focalizada y la represión ampliada, con la implementación de políticas multiculturalistas, orientadas a la gestión neoliberal de las identidades indígenas[1]. Sobre este punto, es importante diferenciar la multiculturalidad, entendida como la existencia de culturas diversas en un mismo territorio, del multiculturalismo, entendido como un modelo de relacionamiento entre Estado y pueblos indígenas[2]. El multiculturalismo no niega lo indígena, lo reconoce, tolera y doméstica, integrándolo al mercado. En tiempos de intensa conflictividad territorial, el multiculturalismo opera como estrategia pacificadora, orientada al control de los antagonismos. Más allá del diseño institucional de este modelo, su materialización se sostiene en alianzas público-privadas que expanden el poder de la patronal extractivista. De hecho, en contextos extractivistas, las empresas mineras, forestales, energéticas, agroindustriales y salmoneras, asumen un rol etnificador, moldeando identidades étnicas en sintonía con sus necesidades. De esta manera, se construyen una base social de apoyo que controla los procesos institucionales de participación y consulta indígena[3], a la vez que canaliza el descontento y la crítica cotidiana. Como ejes del multiculturalismo empresarial chileno, destacamos:

a) La imposición de un enfoque culturalista. La patronal extractivista reduce la cultura a un catálogo selectivo de prácticas y rasgos exotizados y cosificados. Estas prácticas y rasgos se presentan anclados en tradiciones escencializadas, que invisibilizan las dinámicas de poder y estructuras de desigualdad asociadas a los grupos a quienes se atribuyen. Empatizando con las demandas de reconocimiento, las empresas asumen el ‘rescate’ cultural, que les permite controlar los espacios y redes de reproducción de saberes y prácticas de pueblos potencialmente antagónicos, al hacerlo se controla también la reproducción histórica de esos pueblos. El culturalismo despolitiza la cultura y sostiene variados procesos de colonización.

b) La imposición de un enfoque conservacionista. Articulada a la lógica culturalista opera la conservacionista, que reivindica la conservación del patrimonio y, en términos más amplios, la cultura misma. Desde esta lógica, la patronal extractivista se instala como ‘guardiana’ de la cultura que ha sido cosificada. Lo que aquí opera es un violento proceso de captura, que detiene/bloquea el devenir histórico de la creatividad cultural, conservando selectivamente unas prácticas y no otras. El conservacionismo escencializa la cultura, inhabilitando su carácter creativo y transgresor.

c) La mercantilización de culturas e identidades. La patronal extractivista captura las tradiciones e identidades en las redes de mercado capitalista. De hecho, la patrimonialización de la cultura tangible e intangible supone su ‘puesta en valor’, generalmente asociada al emprendimiento indígena, formateado mediante fondos concursables, ferias y exposiciones. De esta manera se instala el principio de propiedad privada (individual o colectiva) y la competitividad como reguladores de los vínculos comunitarios. Además, la mercantilización conlleva, potencialmente, la adaptación de prácticas, experiencias y saberes a las expectativas del consumidor. La cultura mercantilizada se despolitiza.

La imposición del enfoque culturalista y conservacionista, junto a la mercantilización de culturas e identidades, permite a la patronal extractivista moldear identidades indígenas afines, generalmente sumisas, que asumen y defienden los ‘sentidos comunes’ dominantes. Para ejemplificar este rol etnificador de la patronal extractivista chilena, destacamos las experiencias de SQM Litio[4], Teck[5] y CMPC[6]:

a) SQM y el Proyecto ‘Guardianes del Patrimonio’. Tras los escándalos por financiamiento ilegal a la política y en un contexto marcado por las alzas en la demanda de litio, SQM ha reinventado sus estrategias de vinculación en las tierras del salar de Atacama. En este nuevo contexto, instala el Proyecto ‘Guardianes del Patrimonio’[7], para que niñxs y adolescentes se transformen en ‘agentes de cambio’ mediante la conservación de la cultura local. El Proyecto es parte del Programa Alianza Mujer Atacameña (AMA)[8] y ejecutado en conjunto con la Fundación América Solidaria. Este proyecto instala en quienes participan, el deseo conservacionista, que busca poner en valor un patrimonio que se considera digno de rescatar. Paradójicamente, esta experiencia entra en contradicción con el violento despojo hídrico asociado a la extracción de litio, que devasta las tierras donde las prácticas y saberes a resguardar tienen lugar.  Otro ejemplo de SQM, es la formación de 27 ‘docentes patrimoniales’ de la carrera de Estudios de Pedagogía en Lengua y Cultura de los Pueblos Originarios Ancestrales[9], experiencia pionera a nivel nacional.

b) TECK y el Programa ‘Originarias’. La transnacional minera Teck, con explotaciones en Quebrada Blanca y Carmen de Andacollo, opera en Chile el Programa ‘Originarias’ de ONU Mujeres[10], cuyo objetivo es empoderar a mujeres indígenas a quienes se reconoce por su rol en la conservación de conocimientos ancestrales. Su asociación al programa es prioridad en su estrategia de sustentabilidad. Se trata de un programa diverso, enfocado en el emprendimiento indígena, que contempla encuentros y capacitaciones orientadas al liderazgo y desarrollo productivo. En este programa vemos la articulación de lógicas conservacionistas, asociadas al resguardo y transmisión de saberes, con la mercantilización de la cultura. Es importante subrayar la centralidad del ‘empoderamiento femenino’ como eje legitimador de la propuesta. Se trata de un empoderamiento en clave neoliberal, donde la ‘puesta en valor’ de los saberes supone la integración de las mujeres indígenas al mercado capitalista.

c) CMPC y las tiendas ‘Primeros Pueblos’[11]. La forestal y celulosa CMPC, cuya ocupación de las tierras del Wallmapu ha generado un largo e intenso conflicto con las comunidades mapuche, posee un marco de relacionamiento comunitario que promueve el ‘comercio justo’ de artesanías indígenas. Esto se concreta en las tiendas ‘Primeros Pueblos’, ubicadas en Santiago, Temuco y Talcahuano, más la plataforma online. Estas tiendas son un claro ejemplo del emprendimiento indígena promovido por el multiculturalismo neoliberal. En este caso, la ‘puesta en valor’ de las artesanías considera no solo el objeto sino la experiencia cultural. Situación que también se observa en los proyectos de turismo vivencial en la Cordillera de Nahuelbuta[12]. En este caso, lo que opera es la ‘compra y venta’ de experiencias orientadas a un consumidor etnificado de alto poder adquisitivo. Operación que, bajo la consigna de ‘comercio justo’, invisibiliza la exotización colonial de las propias cotidianidades.

Más allá de estos ejemplos, hay que señalar que la implementación de programas y proyectos bajo el modelo multiculturalista, se inscribe en dinámicas de relacionamiento que se institucionalizan en acuerdos y convenios con orgánicas indígenas afines a la patronal extractivista. En esta línea podemos mencionar: (a) el patrocinio de la Minera Teck Andacollo a la Agrupación Cullu Anta, de base diaguita, pero abierta a otros pueblos, (b) el convenio de colaboración de Minera Pelambres (Grupo Lucksic) con el Consejo de Pescadores Chango, en Los Vilos, (c) el patrocinio de CMPC a la Cooperativa Aukinko Leubu, en la zona del Lleu-Lleu, (d) El Convenio de Albermarley con el Consejo de Pueblos Atacamaños, y (e) los acuerdos de Conexión Energía (carretera eléctrica Kimal-Lo Aguirre) con las siguientes comunidades de la cuenca de Huasco: Comunidad Indígena Diaguita Los Morteros Hijos del Valle; la Comunidad Indígena Diaguita Cultural, Patrimonial y Trashumancia Mishqui Guintui Cachiyuyo; la Comunidad Indígena Diaguita Chipasse Te Sacha; la Comunidad Indígena Diaguita Cachina Las Pintadas; la Comunidad Chipasse Ta Ko de la Posada; la Asociación Indígena Chipasse Ta Maricunga y la Comunidad Indígena Diaguita Chipasse Ashpa[13].

Estos programas y acuerdos evidencian el rol de la patronal extractivista en la producción de identidades indígenas sintonizadas con sus valores y prácticas. A través de sus programas de relacionamiento comunitario, las empresas se hacen parte de la disputa identitaria, movilizando sus recursos para fortalecer ciudadanías indígenas neoliberales, que confronten a las comunidades, pueblos-naciones y agrupaciones indígenas en resistencia[14]. Lo que opera es una compleja estrategia contrainsurgente focalizada en quienes, actualizando las luchas anticoloniales, desafían el poder extractivista en defensa de los territorios y la vida misma. Las identidades, entre ellas las étnicas, son construcciones políticas situadas históricamente. Las identidades pueden activarse y movilizarse para enfrentar, pero también para defender intervenciones extractivistas. Por eso la patronal extractivista chilena, avalada por las políticas multiculturalistas impuestas por el Estado, disputa el control de los procesos de identificación, asumiendo un fuerte rol etnificador que, por una parte, le otorgue legitimidad ante la ciudadanía progresista, sensible a las demandas de reconocimiento, y por otra, le permita controlar la reproducción histórica de pueblos potencialmente antagónicos; objetivo que no han logrado, como lo demuestra el intenso despliegue de resistencias indígenas que fertiliza estas y otras tierras.

Ely Jiménez Cortés, Colectivo El Kintral

Borde costero de la cuenca de Elki, tierras bajo control del Estado chileno

Imagen: Colectivo El Kintral

*Texto basado en trabajo etnográfico y análisis de discurso a Reportes de Sustentabilidad, realizado por El Kintral en el periodo 2015-2025.

** Colectivo anticapitalista de investigación militante, que trabaja desde el borde costero de la cuenca de Elki. Ver actividades en el IG https://www.instagram.com/desprivatizandolarabia/?next=%2F


[1] Ver texto pionero en esta línea: Boccara, G., & Bolados, P. (2010). ¿Qué es el multiculturalismo? La nueva cuestión étnica en el Chile neoliberal. Revista De Indias, 70(250), 651–690.

[2] Ver los textos: Ángeles Hernández, Elías. 2023. Multiculturalismo, Multiculturalidad E Interculturalidad. Una aproximación a Sus Significados. Revista Inclusiones 11 (1):94-114. Y Restrepo, Eduardo (2008). Multiculturalismo, gubernamentalidad, resistencia. En Almario, Oscar y Ruiz, Miguel El giro hermenéutico de las ciencias sociales y humanas. Medellín (Colombia): Universidad Nacional

[3] Acuerdo de Escazú.

[4] Empresa minera que explota litio, potasio, etc. en las tierras de Atacama. A través de las sociedades Cascadas, es controlada por la familia Ponce Pinochet.

[5] Minera transnacional de origen canadiense, recientemente fusionada con Anglo American. En la Región de Coquimbo opera la mina Carmen de Andacollo.

[6] Holding forestal chileno, controlado por el grupo Matte.

[7] Ver https://www.portalminero.com/wp/programa-ama-sqm-litio-y-ong-america-solidaria-lanza-proyecto-que-busca-visibilizar-el-patrimonio/  Otros programas en la misma línea  https://novandino.com/comunidad/desarrollo-local/eje-patrimonio-historico/

[8] Ver en su web oficial https://alianzamujeratacamena.com/  

[9] Revisar en https://www.instagram.com/p/DExt4-ESSzE/  

[10] Revisar en https://chile.prod.unwomen.org/es/programa-originarias  

[11] Revisar en https://primerospueblos.cl/nosotros/  

[12] Revisar en https://www.cmpc.com/assets/uploads/2019/06/vive-el-bio-bio-costa.pdf

[13] Revisar en https://www.conexionenergia.com/2025/10/08/finaliza-con-exito-la-consulta-indigena-del-proyecto-de-transmision-electrica-kimal lo-aguirre/  

[14] La estrategia es enfrentar indígenas con indígenas, desplazando el conflicto empresa/comunidad por el conflicto intercomunitario.