Año: 2021

Entrevista a Claudia Neira Oportus, sobreviviente y feminista: TODAS SOMOS ELLA…(25 de junio de 2007)

En el verano de 2005 había sucedido la separación definitiva de Claudia del agresor y en octubre él la había llamado telefónicamente amenazándola, por lo que ella había interpuesto una denuncia por violencia intrafamiliar. Antes de eso, Javiera ya había mostrado los primeros indicios de estar creciendo, “pensando por sí misma”, se había comenzado a molestar con las actitudes de su padre, había empezado, según cuenta Claudia, a ser “muy ella”.
El fatídico 19 de diciembre el femicida sacó a Javiera del auto de su madre violentamente, se dio el tiempo de llevarla en ascensor a su departamento, de abrir la puerta a Claudia, agredirla, de tomar a la niña y lanzarla… y como si eso fuera poco, luego de consumar su crimen, llamó a la madre de Claudia para anunciarle: ¡maté a la Javiera!

El 19 de diciembre no es una historia privada (diciembre de 2018)

Éramos mujeres raras que no hablábamos rogando, y que gritábamos que no sólo los agresores, sino los medios, los jueces y los gobiernos, nos violentan. No éramos artistas e interveníamos el descampado del Mall de la Justicia santiaguina y las calles céntricas con acciones como novias ensangrentadas -o sea violentadas por el matrimonio-, con la escultura de una mujer construida con los rostros de las detenidas desaparecidas y las ejecutadas políticas de la Dictadura, con unos ovarios de esponja estrangulados por un rosario y una cruz. Vestidas de negro, con lienzos morados que decían “La Violencia contra las Mujeres viola los Derechos de las Humanas”, “Alfredo Cabrera Opazo no estás loco, eres un femicida”… No explicábamos el “fenómeno psicológico” de los agresores para comprenderlos. No éramos “expertas” y confrontábamos al SERNAM y su ley “VIF”. Y podíamos hacer todo esto porque estábamos hablando acerca de nosotras mismas, pero no era un relato privado y particular, por eso subrayábamos “somos autónomas de todos los partidos políticos, de todas las instituciones privadas y públicas, de todas las ONGs, del Estado y de cualquier gobierno”. Algunos periodistas destacaban en sus notas: “con lienzos artesanales un grupo de mujeres feministas…”.

El 19 de diciembre: historia feminista territorial (escrito en 2018, editado 2021)

No habíamos descubierto la pólvora, el feminismo nos había mostrado formas de llamar lo que sabíamos que vivíamos, y que habíamos observado que habían vivido nuestras madres y abuelas. Y esta experiencia de dolor nos entregaba claves a nombrar y renombrar desde la experiencia histórica del territorio que habitábamos. La fuerza mayor de este proceso político feminista que hacíamos en torno a la rabia, la pena, el llanto por Javiera, parece haberse situado en la capacidad de convocar en la calle, estos sentimientos feministas en otras mujeres, que como nosotras trabajaban, compraban y transitaban por la ciudad. Nuestras acciones las mantenían observando, preguntando, interactuando, uniéndose a veces a nuestras acciones, anotando nuestras señas y llamándonos luego. n la calle y sin permiso, era una de las consignas principales de la colectiva Memoria Feminista feministas autónomas, desde la que decidimos desde los primeros días, acompañar a Claudia Neira en la denuncia política.

«No me arrepiento de nada» Marta R. Zabaleta del Frente de Mujeres Revolucionarias del MIR chileno, años 70 (11 de septiembre de 2010) *

Contábamos con el total apoyo del Comité Regional y del Comité Central, aunque curiosamente cuando viajamos al Sur nos hicieron acompañar con un joven varón que escuchaba todo lo que hablábamos con ojos muy asustados. Se llamaba el Mechón Castro, y era estudiante, creo, de Sociología de la Universidad, y muy metido en la Federación de Estudiantes de Concepción, FEC. Era también gran entusiasta de la Revolución Cubana, un poco a diferencia mía, que siempre tuve grandes reservas con la manera en que se conceptualizaba a las mujeres en el doctrinario cubano, y con el trato secundario que se les daba en el PC de Cuba, básicamente a través de la Federación de Mujeres Cubanas. Pero Mechón instaba a las mujeres del Sur “a esforzarse, porque hasta podrían viajar a Cuba”.

Una cosa es tener ideas radicales, otra «ser terrorista» (25 de Marzo de 2008)

El crimen contra Matías Catrileo Quezada lo cometió el cabo de Carabineros Walter Ramírez, en un fundo en la comunidad de Vilcún, a unos 30 kilómetros al este de la ciudad de Temuco (Región de la Araucanía) el jueves 3 de enero de 2008. En la madrugada, Matías, de 23 años, estudiante de Agronomía de la Universidad de la Frontera, había entrado a un fundo con un grupo de 30 comuneros mapuche para una ocupación pacífica pues esos terrenos son demandados como ancestrales por la comunidad Lleupeko

Macarena luchó para quitarse la cuerda, para no morir (27 de septiembre 2019)

Es decir, podemos deducir que Macarena no se colgó, pero sí la estrangularon con una ligadura, ella trató de quitarse la cuerda, luchó probablemente para ello, y no lo logró porque una o más personas se le opusieron tirando de la cuerda “con fuerza” y sosteniéndola a ella para que no pudiera casi moverse.

Caso Macarena Valdés Muñoz: TRES AÑOS DE IMPUNIDAD (20 de agosto de 2019)

“No se observan lesiones de carácter vital, macroscópicas ni histológicas. El examen macroscópico no mostró signos de infiltración. Cuando hay ausencia de infiltración sanguínea en un cadáver no es posible plantear que ocurrió una lesión, dado que postmortem, se interrumpen los procesos metabólicos y de reabsorción. Se estudió un fragmento de piel, identificado como piel cervical, con el fin de determinar si presentaba lesiones de carácter vital y no se evidenciaron signos de lesiones vitales en ninguno de los exámenes practicados”. Lo mismo concluye el experto Luis Ravanal

¿Quién o quiénes ordenaron el asesinato de Macarena Valdés? (19 de enero de 2018)

Macarena no murió por trauma, no murió intoxicada y tampoco de muerte natural, sus órganos estaban sanos. “La opción que queda es una muerte violenta” declara Luis Ravanal: “Eso puede ser asfixias por sofocación y asfixias mecánicas, o sea, por algún mecanismo que impide la respiración. Puede ser con la mano, con una almohada, con una maniobra de inmovilización que sofoca a la persona al no poder expandir su caja torácica”.

Verdad y Justicia para Macarena Valdés Muñoz (19 de agosto de 2017)

Fue el niño de 11 años quien la encontró colgando, en su desesperación cortó la cuerda, el cuerpo de su madre cayó y él imaginó que su madre había muerto por el golpe en esa caída. Es uno de los cuatro hijos que aún buscan a Macarena en la perplejidad de haber quedado sin madre de un día para el otro. Una madre que no estaba enferma, que planeaba celebrarle el cumpleaños a su papá, que le comentaba a sus amigas que sentía que vivía en “un paraíso”, que había decidido embarazarse y parir en territorio mapuche, y cuyo hijo más pequeño ya tenía dos años cuando ella apareció colgada. Ese día ya tenía preparada la mochila y a su niño para acudir al consultorio a control del niño sano. Su supuesto “suicidio” -afirmado por el Servicio Médico Legal y el Tribunal de Panguipulli-, es un absurdo.