Centros Anticlericales, la Prensa Obrera Feminista y el Teatro Obrero

Desde la óptica de la matriz cultural contemporánea, quisimos tratar de visualizar cómo era la participación de distintos grupos de la sociedad, tanto activadores culturales como sus audiencias. En este punto es importante destacar la participación de la mujer, como una activadora cultural protagonista, aunque invisibilizada del movimiento, que logró hacer cambios trascendentes para su protección, educación y visibilización, sentado precedentes para futuras matrices de acción en el feminismo popular y autónomo

“Gestión antes de la gestión: Desarrollo de la actividad cultural a partir de las Organizaciones sociales de la resistencia obrera entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Estudio de casos de los Centros Anticlericales, la Prensa Obrera Feminista y el Teatro Obrero.”
X Camila Vergara Torrico-Daniela Aravena Jordán-Daniela Orrego Estrada, estudiantes de Magíster en Gestión Cultural Universidad de Chile 2021

Las matrices culturales del movimiento obrero
La prensa obrera feminista, los centros anticlericales, el teatro obrero, los ateneos, las bibliotecas populares y filarmónicas9 fueron algunos ejemplos de las tantas manifestaciones que existieron en el periodo, cuyo objetivo era ser un vehículo transmisor de ideas de libre pensamiento impulsadas para su desarrollo, por activadores/as culturales10. Éstas tenían en común un carácter colaborativo de trabajo, desde la autogestión, no dependiente de instituciones para su financiamiento. Se conformaron como una gran red, ejerciendo la reciprocidad en su quehacer, apoyándose mutuamente para su visibilización. Quienes participaban creaban en sus pocos momentos libres, sin recibir ningún tipo de remuneración por su labor. Tanto las actividades, como el material producido eran mayoritariamente gratuitos, solicitando ocasionalmente aportes voluntarios, pequeños cobros de entrada y venta de ejemplares.
A continuación, revisaremos los casos de los centros anticlericales, la prensa obrera feminista y el teatro obrero para conocer sus formas de organización y gestión…»…

…»Las matrices de gestión eran ejecutadas por activadores culturales que impulsaban la creación artística y un concepto de cultura propio, alejado de los patrones imitativos de las manifestaciones culturales hegemónicas de la época. Eran artistas sin ser artistas y gestores culturales antes de que existiera esta denominación.
La matriz que logramos distinguir no busca la creación artística como fin, sino su utilización como herramienta para la gestión ligada a lo social, colaborativa y de autogestión como base de su funcionamiento. Fomentaba la educación libertaria, la alfabetización y la generación de espacios reflexivos sobre su contexto.
Desde la óptica de la matriz cultural contemporánea, quisimos tratar de visualizar cómo era la participación de distintos grupos de la sociedad, tanto activadores culturales como sus audiencias. En este punto es importante destacar la participación de la mujer, como una activadora cultural protagonista, aunque invisibilizada del movimiento, que logró hacer cambios trascendentes para su protección, educación y visibilización, sentado precedentes para futuras matrices de acción en el feminismo popular y autónomo.»…

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