NUESTRA PALABRA TAMBIÉN VALE: 3 PREGUNTAS Y UN PAR DE REFLEXIONES SOBRE LA VIOLENCIA ENTRE NOSOTRAS…

Pareciera que ahí el ego que todas tenemos, que a veces nos ha sostenido y que es parte de la construcción del ser, se desata, se ilimita. No hablo del “Ego” con moralismos, me preocupa cuando traspasa los límites del daño.

TRES PREGUNTAS A FEMINISMOS POPULARES, DECOLONIALES, AUTÓNOMOS ANTIRRACISTAS, A LOS LESBOFEMINISMOS Y A OTROS FEMINISMOS QUE INTEGRAMOS:

¿ LA TÁCTICA POLÍTICA SEGUIRÁ SIENDO CREERLE A LAS MUJERES AGREDIDAS POR MA$HOS, PERO NO A LAS MUJERES AGREDIDAS -DE FORMA FEMICIDA- POR OTRAS MUJERES?

¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN LOS MA$HOS QUE HACEN EJERCICIO DE SU PODER MASCULINO A LAS MUJERES QUE EJERCEN CONTROL, ABUSO EMOCIONAL Y AGRESIONES FÍSICAS CONTRA OTRA MUJERES (SUS PAREJAS O NO)?

¿ES QUE, NOS CREEN “LOCAS”, “MENTIROSAS”, “DESPECHADAS”, “MUY SUBJETIVAS”?…

(ACÁ LA PALABRA -DE OTRAS Y MÍA-, IGNORADA, DESACREDITADA, INVISIBILIZADA SOBRE ESTE “CAPÍTULO” DEL LESBOFEMINISMO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO, DE ABYA YALA… PORQUE LO PERSONAL ES POLÍTICO)

Lo que no se dice ni debate, carcome lenta, pero certero, a la gente y a las organizaciones

x victoria aldunate morales

Julieta Paredes Carvajal ha sido denunciada por su ejercicio de violencia sexual y abuso emocional contra mujeres adultas y jóvenes, por su maltrato a niñas, niños y adolescentes y por intento de femicidio contra su ex pareja Adriana Guzmán y Jimena, compañera de organización. Siempre lo ha hecho desde posiciones de poder que teje en instituciones y elites intelectuales.

Muchas de las agredidas callaron décadas por temor a las represalias de parte de ella y de la red que la cubre. Pero creo que su punto de no retorno fue el femicidio frustrado contra Adriana y Jimena. Igualmente hasta hoy -con femicidio frustrado de por medio y todo- los ámbitos que ella frecuenta, la adulan y mantienen un secretismo sobre sus desvaríos y agresiones. Es posible que lo hagan por el provecho que pueden sacar, para no caer en desgracia con una caudilla como ella, y/o porque honestamente se obnubilaron con sus dotes de manipulación.

Puede mentir de manera sorprendentemente satisfactoria. Se considera a sí misma “brillante”. De hecho, lo menciona en la intimidad con una vanidad algo pueril. Es muy “teatral”, puede victimizarse de las maneras más convincentes y suele relatar cosas horribles que le habrían hecho otras personas. Luego descubres que fueron calumnias (pero te demoraste años en darte cuenta).

Puede actuar sin límites, es capaz de decir que “adora”, lo que menos le gusta. Aparenta ser “bondadosa y empática”. Si eres vegetariana, ella también va a intentarlo, si eres animalista, dirá que “ama a los animalitos, pobrecitos…”, aunque en realidad es cruel con los animales; un poco más que con las niñas y los niños. Hace discursos sobre lo maravillosas que son “la guagüitas”, pero en realidad le molestan, no hace mucho por comprenderles, protegerles ni cuidarles. Lleva a cabo escaso trabajo doméstico en lo cotidiano -excepto si es en algún encuentro en que quiere demostrar que sí lo hace-, así es que sería raro que cuidara niñes.

Menos le gusta si esas niñas y niños son hijas e hijos de los ex de sus novias, ahí les odia, pero disimula mientras está interesada en esa relación. Tampoco le gustan las adolescentes y niñas capaces de debatirle y no encontrarle razón. Puede quebrar todos los vidrios para aterrarte y aterrar a tus hijos, y luego salir a gritar a viva voz “que le están maltratando” (es mi experiencia y de mi hija). Puede burlar y acosar a una adolescente, y hacerlo como si fuesen de la misma edad.

Finge mucho sus sentimientos (me costó notarlo, me demoré…), y lo hace relativamente bien. Si lo necesita, adula, si le sirve, se muestra arrepentida. Si las cosas no van bien, se victimiza, se culpa, llora, se arrodilla y lo que sea. Igualmente al otro día puede volver a culparte de “coquetear con sus amigos”. El motivo central de Julieta Paredes es siempre sólo Julieta Paredes.

A pesar de todas las numerosas denuncias hechas contra esta caudilla, las elites generalmente habitadas por hombres intelectuales, la justifican. Obviamente muchos de esos hombres son igual de agresores que ella, y no notan nada irregular en “la Julieta, su amigui”, o si lo ven, no les importa: “esas cosas cotidianas”, las no dichas, las que están pasando como desaires, ironías, humillaciones silenciosas, son irrelevantes, insignificantes, para ellos. Además ella les adula, aunque luego, en lo íntimo, hable mal de ellos. Julieta Paredes, viviendo con otras, puede llegar a ser denigrante, humillante, racista y xenofóbica en su trato cotidiano. También, en lo familiar, puede llegar a apoyar las acciones clasistas contra las empleadas domésticas que sirven a su familia.

Puede ser muy machista, entre 2009 y 2013 que viví con ella, me consta que juzgaba bastante a las mujeres que hemos abortado, solía dejar en el aire la idea de que la violencia contra las mujeres no merecía demasiada atención del feminismo, y algo sorprendente: bromeaba –de esas bromas machistas narcisistas- con que ella era una “misionera lésbica” que se emparejaba con mujeres “heterosexuales” para –según ella-, “volverlas lesbianas”. Fui comprendiendo que no era una broma simple, si no un sentimiento real, pues–desde donde yo veo hoy- los procesos de amor, maternidad, apego, y de la vida cotidiana, ella los mira dicotómicamente heterosexuales (pero eso es otra conversación…).

En los feminismos de Abya Yala se ha dejado la conversación sobre la violencia de Julieta Paredes en el plano de lo miceláneo. No se ha observado como un tema político que una feminista utilice su poder, conexiones y posición, para agredir a mujeres, jóvenes, niñas y niños. Se silencia eso.

El método más usado, una de sus estrategias políticas y de su entorno (y otros entornos feministas) es el desprestigio subterráneo, de manera tapada, por debajo, enrareciendo los ambientes y organizaciones… Te puede pasar eso de llegar y sentir que algo pasa a tu alrededor, pero no te lo dicen, no te responden ni te cuestionan abiertamente, entonces no puedes defenderte. Y si lo mencionas estás siendo “violenta” o paranoica, nunca das en el gusto porque lo que se espera, es que te lo calles; igual como se suele acallar la violencia de otros caudillos y/o líderes masculinos en organizaciones mixtas. A la que confronta al/a la líder, se le da una pateadura grupal solapada, silenciosa, simbólica y pueden llegar a decirte que aguantes o te vayas. No hay más opción.

Rechazo ese método. Lo que cuestiono acá y cada una de las varias denuncias que hemos hecho con Adriana, Jimena, Diana, y otras compañeras, es de dominio público. Tenemos argumentos, memoria, sentimientos y hechos para debatir. Lo peor es el silencio machista, entre despreciativo y cobarde, que es una táctica política que bien conocemos: es patriarcal.

La auto-producción de identidad y visibilidad en el feminismo

No olvido el dolor porque ese queda en el cuerpo -con o sin conciencia de él- y re aparece, se gatilla en momentos especiales como esta pandemia, en que debo quedarme en casa, más que otra gente por un síndrome auto-unmune que adquirí en Bolivia al ritmo de esa relación durísima.

Una de las cosas que más subraya esta líder caudillista cuando ya le eres inútil, es decirte que “te pasaste a la Derecha porque eres burguesa y racista”. Es una manera de descalificarte. Lo hace explotando su identidad y visibilidad (otros de los elementos de la ampliación de las ingenierías de género como instrumento técnico). Si tu piel es medio clara o tienes apellido de huacha, (ya no eres tan legítima en las luchas antirracistas, aunque las des), y eres el objetivo ideal para descalificarte. Gente que ni te conoce no creerá en ti en tiempos de identidades sin clase. También dirá de ti, aquello de que “le copias y le quieres quitar su producción intelectual porque eres una mediocre”… aunque nosotras -por ejemplo Adriana y yo- sabemos que escribimos buena parte de algunos de sus libros.

No soy académica y escribo desde hechos de la vida, que luego de golpes, logro reflexionar. Tengo la impresión que acá hay elementos de políticas de Identidad y Visibilidad, que subrayan conceptos, imagen y performances, por sobre la memoria y la acciones concretas. La imagen étnica se adora, lo discursivo se subraya, y la vivencia se ignora. Los procesos dejan de importar, se entrega un valor absoluto a lo instantáneo y visible por sobre reflexiones y problematizaciones. Es toda una ingeniería en que el ser humano deber auto-producirse como un producto a sí mismo.

Lxs líderes brillan con -y como- imágenes de moda (en lo político público). Hay mucho que analizar de ciertas valoraciones que están vigentes entre nosotras: imagen-productos-rapidez (eficiencia y eficacia, resultados, etcétera). Creo que quienes escribimos, no hemos inventado nada (Nada Nuevo bajo el Sol), solo hemos tomado de otras, anteriores, siempre dándole más matices (porque somos otras con otras vidas). En lo escrito, cuando alguien cree que ella sola lo ha elaborado, me parece al menos vanidoso. Es otra característica de las caudillas, decirse “fundadoras de una nueva teoría” -y sus seguidoras lo eternizan (tipo secta).

Pareciera que ahí el ego que todas tenemos, que a veces nos ha sostenido y que es parte de la construcción del ser, se desata, se ilimita. No hablo del “Ego” con moralismos, me preocupa cuando traspasa los límites del daño. Y eso ha hecho esta caudilla, dañar a otras desde su ansiedad de poder.

victoria aldunate morales Julhttps://www.facebook.com/notes/1495155004028713/io 2020

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