Lésbicas organizadas
SALIENDO DEL CLOSET
x Puntada con Hilo

Se coordinan en grupos en distintas regiones de Chile. En ocasiones han tenido tribuna en medios de comunicación, pero, a diferencia de otros grupos discriminados, se les oye poco en lo público. Su intención es formar un movimiento por los derechos lésbicos.

PUNTADA CON HILO quiso entrevistarlas como miembras de organizaciones con opiniones políticas válidas.
Mujeres de dos grupos lésbicos acudieron a este llamado, «Punto G», de Santiago y «LEA», de Concepción, hablaron sobre sus objetivos, la discriminación, el feminismo y el machismo.

¿Ustedes no están por salir a lo público?

Punto G: Aún no. Nos dimos cuenta de que sin una toma de conciencia y una reconciliación interna de cada una de nosotras con nuestro yo lésbico, no podíamos asumir una tarea política.
La lucha interna por asumirnos lésbicas es difícil, porque alrededor nuestro hay muchos juicios negativos sobre esta opción, y no se puede estar con reivindicaciones políticas si no se está bien consigo misma.

LEA: También está la cuestión de nuestra integridad física. No nos sirven las heroínas muertas. Si nos toman presas, no tenemos los medios para sacar a nuestras compañeras y no hay respaldo social, porque el lesbianismo es condenado por culpa de mitos.
No, para la visibilidad lésbica se necesita niveles de organización muy altos.  

PUNTOS DE VISTA Y ¿DE GENEROS?

Con respecto a las relaciones políticas con los homosexuales organizados «Punto G», explica: «Está bien que los homosexuales estén dando la pelea por la despenalización de la sodomía, pero creemos que es su lucha y no la nuestra.

Hay diferencias políticas entre lesbianas y homosexuales actualmente. Ellos pretenden hegemonizar políticamente; los homosexuales son igualmente hombres socializados en lo patriarcal, y muchas veces su estrategia política es también machista, nos ignora, o lo que es peor, pregunta al poder por ejemplo: ‘¿por qué nos penaliza a nosotros y no a ellas?’.
Así ha pasado con la redacción del proyecto de modificación del Artículo 365 del Código Penal Chileno que el MOVILH mandó al Senado, y que no contempla la modificación de otros artículos (373, 374, 375) sobre la moral y las buenas costumbres, que nos podrían condenar a nosotras».

LEA: «Nosotras no somos tan tajantes y sí estamos por la alianza con los homosexuales. Apoyamos sus reivindicaciones.
Tal vez esto se da así porque en regiones vivimos una realidad diferente. Somos menos y estamos siempre en la perspectiva de crear fuerza y apoyarnos mutuamente».

MITOS Y REALIDAD
«Que somos unas ‘machos’, violentas, que le vamos a pegar un combo al primero que nos diga algo. Que somos degeneradas, violadoras de menores, extremadamente sexuadas. Y muy sexuadas significa, ‘machistamente’ hablando, ser putas… y si más encima somos lesbianas… (¡!) ¡Imagínate!
Se nos supone un rechazo a la maternidad que no tiene nada que ver con la realidad nuestra, pues hay lésbicas que desean hijos como otras que no, igual que pasa con las hetero.

Los hombres piensan que les vamos a quitar a las mujeres, y es que son muy inseguros porque viven en una sociedad patriarcal donde están muy presionados por seducir a las mujeres.

Por otro lado, muchas mujeres andan pensando que las vamos a perseguir, que las estamos deseando. Como si por ser lesbianas nos gustaran todas. No es así. Como toda persona yo tengo mi gusto particular.
Seguramente muchas mujeres hetero sienten eso, porque en esta sociedad a las mujeres se nos ve como objetos sexuales, y entonces pensarán que las lésbicas hacemos parte de eso también. No digo que no haya lésbicas así, pero digo que no debe ser el caso de la mayoría. Hay personas hetero y lésbicas que se fijan en su sujeto de deseo sexual como en un objeto, y hay otras que respeten a la mujer como una persona, tengan la orientación sexual que tengan».

PAREJA LÉSBICA Y PATRIARCADO
Las mitologías funcionan en todos los ámbitos. Se insinúa a veces la idea de que la pareja lésbica sería más descontaminada del machismo por estar formada por dos mujeres ¿cómo es en realidad?

Punto G: «Hay parejas lésbicas en que los roles son tan marcados como en la pareja hetero. Una juega un rol dominante y la otra un rol de dominada.
No por ser lésbica se es menos machista, pues hemos sido criadas en una sociedad que enseña el dominio. Sin querer, muchas veces también tomamos roles patriarcales, y es que no conocemos otra forma de vivir. Hay que des-construir esta enseñanza, aprender a vivir en el reconocimiento de los demás como nuestros iguales, para vivir una pareja sana. Y eso lo necesitamos todas las personas, hetero o no.

LEA: «Pero me gustaría aclarar que una cosa es jugar un rol machista, y otra que la gente me catalogue de ‘masculina’. ¿Qué es femenino y qué, masculino? ¿quién diseña eso?
Es cierto que las lesbianas podemos ser tan machistas como cualquier persona, pero también es verdad que los juicios que se hacen muchas veces sobre las lesbianas están cargados de ideas erróneas y ambigüas: no soy masculina porque no me visto como una bomba sexy o porque me gusta jugar fútbol».

NO PREGUNTES POR QUÉ
Mucha gente hace una relación directa entre feminismo y lesbianismo.

Punto G: «Es porque el feminismo albergó por mucho tiempo a lesbianas. Era un espacio social menos discriminatorio, donde se aceptaba más nuestra orientación u opción, donde no se nos rechaza por ser lésbicas.
Se puede ser lesbiana y feminista, o lesbiana y no feminista; entre las feministas hay mujeres lésbicas y no lésbicas, pero una cosa no está necesariamente ligada a la otra.
Creo que tenemos tareas comunes, porque las lesbianas somos mujeres y sufrimos la misma discriminación, pero somos agrupaciones diferentes».

¿Las feministas discriminan a las lesbianas?

LEA: «No todas, y no siempre, pero a veces lo hacen. De pronto hay una suerte de maternalismo y la pregunta típica: ¿qué te faltó cuando chica que te convertiste en lesbiana?
Y sabes, a mí no me pasó nada. Simplemente soy así. Tal cual tú  eres hetero, yo soy lésbica».

Se sabe sólo de unas 50 lésbicas organizadas en Chile, aunque serían entre el 3% y el 6% de la población total, según estadísticas mundiales. Las entrevistadas dicen que no existe un Movimiento Lésbico Chileno aún, a diferencia de otros países latinoamericanos, porque todavía «están saliendo del closet», lugar ‘de secreto y vergüenza’ al que las relegaron los prejuicios sociales. Primero, dicen, «tenemos que tomarnos la palabra Lesbiana y darle una definición desde nosotras mismas; no permitirles a otros que se arroguen el poder de definirnos, por ejemplo, como degeneradas, sólo por ser mujeres con una orientación sexual diferente».

Colectiva Punto G: Casilla 50193, Correo Central, Santiago.
Colectiva Lea: Casilla 292, Talcahuano.

(No sabemos si estas casillas -en el 2012- aún funcionan, probablemente no y ya hay otras maneras de comunicarse con estas compañeras)

FUENTE: PUNTADA CON HILO Nº7, AÑO 2, MAYO 1995

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