HOMBRES: LOS CELOS Y LA INSEGURIDAD (1994)

(Contraportada original Nº 3, 1994)

Hombres
TESTIMONIOS SOBRE LOS CELOS Y LA INSEGURIDAD
x Pablo Espinoza

En esta oportunidad, de acuerdo a la planificación, hablamos sobre un tema que generalmente los hombres eludimos, el cómo vivimos nuestras inseguridades, celos y su relación con la autoestima.

A menudo, los hombres que asisten a los talleres manifiestan su alegría de tener un espacio para expresar temas no conversados en sus trabajos entre amigos, y en familia. Problemas como los mencionados que ocultamos por temor a desnudar nuestras debilidades.

IMAGINANDO
Los talleristas se recuesten sobre las baldosas. Mitigan la dureza del piso con unas delgadas alfombras. La sala está alumbrada por unas pocas velas. La música para relajarse se apodera del espacio, oímos y estamos alerta para iniciar la experiencia.
-Pensemos que nos encontramos recostados en una playa …una pradera, quién sabe donde. Observen el cielo. En lo alto cruzan nubes de variadas formas, relacionémoslas con algún sentimiento… Asociémoslas a un momento de la vida en que sentimos celos con alguna pareja antigua o actual…

CUANDO ELLA SE FIJA EN OTRO
«Un día estábamos en nuestra casa con un grupo de personas. Sentía que mi pareja se miraba con un compadre. Pensé que ‘pinchaban’. Me puse celoso. Me enojé y no hablé con ella en esa noche y durante varios días».

«Asistimos a una fiesta. Bailamos con mi pareja, pero ella comenzó a hacerlo con otro tipo. Observé cómo bailaba. Sentía que me engañaba. Me dio rabia y le dije que nos fuéramos inmediatamente. En aquel tiempo pensaba que las mujeres eran parte de mi propiedad».

«Mi pareja se encontró con un antiguo pololo. Conversaron por un rato. Disimulé mis celos mostrándome desinteresado por el diálogo. Llegamos a la casa y no hablé durante el almuerzo. En la noche me preguntó que me sucedía. Me alteré y fui agresivo con ella».

«En ocasiones mi pareja (ahora ex) llegaba con un colega a trabajar a la casa. En las conversaciones me hacía el ‘civilizado’, pero competía con él. Los celos se apoderaban de mí. No aceptaba que ningún hombre se acercara a ella».

PODER MASCULINO Y AUTONOMIA FEMENINA
-Imaginemos que se detiene ante nuestros ojos una nube que nos hace recordar una situación de inseguridad. ¿Qué sucede? ¿Con quién estás? ¿Qué haces? ¿Qué sientes?…

Rostros expresando nerviosismo. Cabizbajos. Van al baño. Beben agua. El silencio insinúa que nos encontramos atrapados en el recuerdo:

«Durante mucho tiempo mantuve el discurso que tanto mujeres como hombres debíamos tener los mismos deberes y derechos. Pensaba que las posibilidades de desarrollo eran para ambos, pero todo era un discurso. Cuando mi compañera empieza a hacer cosas por sí misma y a trabajar, me vienen una serie de inseguridades. Logra una autonomía económica que me descoloca. Yo perdía el control sobre ella. Ya no dominaba las situaciones. Sentía que conocería a otro hombre…».

«Pensaba que mi vida junto a la Victoria era tranquila, pero ella empezó a trabajar. Ya no estaba en la casa.
Aunque nunca había hecho valer mi poder por lo económico, se expresaba en mi autoritarismo. Comencé a sentir ansiedad que luego se transformaba en celos. Me pasaba ‘películas’, que ella me engañaba, que salía con otros compadres.
Me sentía poca cosa, feo. La historia se acabó cuando ella me dejó».

«Llevamos casi quince años de casados. Mi compañera hace unos cuatro años decidió no ser aquella mujer preocupada de todo. Ya no es la que lo realiza todo bien como madre y esposa.
Yo estaba acostumbrado a que mi función era sólo llevar el dinero. Se me movió el piso cuando ella comenzó a trabajar. Mi poder, mi papel de proveedor, empezó a debilitarse.
Me siento inseguro. Hay días en que estoy muy mal. Ya no la percibo segura. No la domino. Ya no manejo el poder…».

DESPOJANDOSE DE ESE PODER
¿Qué se siente?

«De la inseguridad pasé a la angustia, pero hoy entiendo que he repetido la historia de mi papá. A pesar de todo, me siento cada día mejor, ya que me siento más libre y valoro de manera diferente a mi compañera».

«Cuando ella me abandonó me sentía una víctima. No entendía… Pensaba que ella era la culpable, sin embargo yo no creaba las condiciones humanas para que me amara. Al comprender, me decido a cambiar. Me despojo del autoritarismo que acompañó mi vida. Han pasado algunos años y en la actualidad me siento más libre y humano».

HISTORIA COLECTIVA  
Cuando los hombres ejercemos aquel poder económico, autoritario, de dominio, de propiedad y pertenencia de esposas e hijos nos sentimos seguros. Controlamos todo aquello a nuestro alcance: relaciones afectivas, decisiones. No obstante, cuando perdemos este rol heredado nuestras inseguridades afloran.
Nos angustiamos, ‘sufrimos’ por la pérdida.
Sin embargo, es posible reflexionar y replantear esta forma de vivir nuestra masculinidad.
Al despojarnos de este poder ejercido, desalojamos aquellas corazas y escudos que lo sostienen. La vida se nos hace más libre.
Somos más sensibles y humanos, comprensivos y solidarios. Escuchamos y dialogamos. El sentido de propiedad comienza a desaparecer. El dominar, dentro de una relación, se cambia por tener una actitud de iguales.
Los hombres podemos darnos cuenta que no es una historia individual. Hay una historia similar en muchos hombres. Y más aún, que colectivamente, se puede ser diferente. Que reflexionando entre hombres es posible construir una nueva historia.

Pablo Espinoza
Facilitador de Desarrollo Personal Para Hombres 
Colectivo Soliluna

FUENTE: PUNTADA CON HILO, AÑO 1, Nº 3, OCTUBRE 1994

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